FAN registra 35% de focos de calor más que en 2019

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Foto: Pablo Ortiz / El Deber

Mientras el país esperaba saber qué iba a pasar con la cuarentena por el coronavirus, el satélite registraba otra tragedia en proceso: más de 230 focos de calor. Si el Covid-19, el dengue, la gripe H1N1 y el sarampión no son suficientes, es posible que pronto vuelva a llover fuego, como el año pasado, cuando más de 7 millones de hectáreas se incendiaron en el país.

La Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) ha registrado un 35% más de quemas entre el primer cuatrimestre del año, en relación a lo que se tenía hasta esta fecha en 2019.

Como explica Natalia Calderón, directora de la FAN, la preocupación es mayúscula porque existen las mismas condiciones de riesgo climático del año pasado y si no se suma a tiempo, la Chiquitania volverá a arder igual o peor que en 2019, con la diferencia que ahora, por el coronavirus, será imposible volver a mover a la cantidad de bomberos voluntarios que se trasladaron hasta la zona para apagar los incendios.

Según el reporte de la fundación, hasta el 24 de abril se habían acumulado en el país 15.354 focos de calor, de los cuales, un 78% se encuentran en el departamento de Santa Cruz (11.966 focos). La mayor parte de las quemas corresponden a la producción agropecuaria (el 94%) y los puntos de incendios se situaron en los municipios de Carmen Rivero Tórrez, Charagua, San Ignacio de Velasco, Pailón y San José de Chiquitos.

Según explica Calderón, en marzo, los casos de incendios duplicaron a los registrados en 2019 y por ello pide a las autoridades comenzar ya mismo con las medidas de prevención, porque empiezan los meses más secos del año y la situación podría descontrolarse.

Fuego sobre quemado

Si el 2019 fue terrible para las áreas protegidas de Bolivia, el 2020 comienza igual. Se han registrado 758 focos de calor en parques. El más afectado ha sido Otuquis, que sufrió por las llamas que ingresaron desde Brasil. También hubo incendios en San Matías, una de las áreas protegidas con más superficie afectadas el año pasado.

En las áreas municipales, la FAN destaca las afectaciones a Ñembiguasu y Laguna Concepción. La primera quedó partida en dos por el fuego y pese a que entre los gajos carbonizados solo habían crecido enredaderas, ya registra de nuevo incendios. Esa zona tenía unas 50 comunidades dotadas por el Instituto de Reforma Agraria.

En el caso de Laguna Concepción, es casi el cenicero del departamento y todos los años los incendios forestales comienzan cerca de ella. Hay varias colonias menonitas asentadas en sus alrededores y están en franca expansión de sus cultivos.

Eso sí, de los incendios registrados en Santa Cruz hasta el 24 de abril, el 94% fueron para usar la tierra con fines agropecuarios.

Efectos de la pandemia

Pese a que en marzo se duplicaron los puntos de calor en relación a 2019, en el registro diario se evidencia que hubo un bajón notorio en los incendios tras la declaratoria de emergencia sanitaria. Sin embargo, el efecto cuarentena ya ha cesado y los incendios han vuelto a arreciar en las zonas de cultivos. El martes se reportaron 239 focos de incendio, casi el doble del promedio del año, que era de 127 hasta el 24 de abril.

Y el fuego, hoy más que nunca, no es oportuno. Si el año pasado se había notado debilidad institucional en los municipios para enfrentar este problema, este año además los encuentran pidiendo auxilio por iliquidez. La falta de recaudación tributaria y la bajada dramática del precio del petróleo han hecho que los recursos municipales disminuyan en un momento que necesitan invertir en salud.

Calderón observa que los incendios no han sido considerados en su verdadera magnitud por las autoridades y advierte que son una amenaza creciente para el país y no se tienen políticas públicas adecuadas para gestionarlos y eso se agravará este año por la pandemia del coronavirus.

Lamenta que no se haya hecho nada a nivel normativo y que las leyes que permiten la quema sigan vigentes. La política también relegó a un segundo plano al posincendio de 2019 y las acciones para restaurar la Chiquitania quedaron en algunas mesas de planificación.