Aumentan manifestaciones contra gobiernos de corte izquierdista

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Foto: Infolatam

Las manifestaciones antigubernamentales en varios países latinoamericanos se hacen sentir con fuerza, sin embargo, ahora los gobernantes cuestionados en las calles son en su mayoría de izquierda, aunque no ven las protestas como un reflejo de la genuina voz del pueblo, sino como intentos desestabilizadores.

Las actuales protestas tienen su significado según el cristal con el que se los vaya a ver.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, es la que afronta las manifestaciones más multitudinarias, en un contexto de crisis económica creciente y de graves casos de corrupción que han llevado a la cárcel a políticos y empresarios.

Según el diario “O Globo” alrededor de unas 900.000 personas salieron a las calles el domingo 9 en más de 200 ciudades en Brasil para pedir la renuncia de Rousseff, a la que grupos de oposición quieren someter a un juicio político con fines de destitución.

Rousseff, cuya popularidad ronda solamente el 8 por ciento, inició el 1 de enero de 2015 su segundo mandato, que es el cuarto consecutivo del Partido de los Trabajadores (PT), muy tocado por los escándalos de corrupción aunque hasta ahora han rozado nada más al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, el fundador de esa fuerza política.

En Venezuela la situación económica es peor que en Brasil y el presidente Nicolás Maduro, heredero de Hugo Chávez, que gobernó de 1999 a 2013, la atribuye a “una guerra económica” contra su Gobierno, pero la oposición, que perdió un pulso en las calles contra el Ejecutivo en 2014, está centrada en las elecciones legislativas de diciembre, más que en convocar protestas.

En los últimos meses, el Gobierno de Maduro ha concretado importantes acercamientos con la Administración estadounidense con la finalidad de restablecer relaciones diplomáticas rotas desde el 11 de septiembre de 2008, cuando el presidente Chávez expulsó de su país al embajador estadounidense y Estados Unidos respondió con el mismo gesto.

“Chile se une a otros países de Latinoamérica sacudidos por escándalos”, así tituló un artículo del diario New York Times donde se analiza el complejo momento tras los casos de corrupción de Penta, SQM y Caval.

El rotativo señaló que “por mucho tiempo se pensó que Chile estaba por encima de estas agitaciones, dada su reputación como uno de los países menos corruptos de la región. Pero una serie de escándalos impresionantes han agitado el sistema político, generando dudas sobre un país que ha sido el predilecto de las instituciones financieras internacionales”.

El actual presidente de Ecuador, Rafael Correa, tuvo un papel protagonista en la rebelión ciudadana de los “forajidos”, como se conoció el movimiento que llevó a la destitución de Lucio Gutiérrez en 2005.

Hoy Correa, que asumió el poder en 2007 afronta las protestas de la principal organización indígena de su país, de sindicatos y de otras personas que no están de acuerdo con algunas de sus políticas, como el proyectado y por ahora archivado aumento de los impuestos a las herencias y las plusvalías.

Los indígenas en contra del Gobierno rechazan una enmienda constitucional en trámite que le permitiría a Correa, en el poder desde 2007, ser candidato en las elecciones de 2017.

En Bolivia, el Gobierno del presidente Evo Morales tuvo que enfrentar una prolongada manifestación del Comité Cívico Potosinista (Comcipo) que mantuvo aislada y paralizada a esa ciudad minera durante 27 días para reclamar a Morales que cumpliera con sus promesas y tomara medidas para ayudar al desarrollo de esa zona del país.

Posteriormente, el vicepresidente, Álvaro García Linera, amenazó a un grupo de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) con expulsarlas del país por emitir información falsa y de responder a intereses políticos internacionales.

El expresidente de Guatemala Álvaro Colom (2008-2012) aseguró la semana pasada que la crisis política que atraviesa el país centroamericano por diversos escándalos de corrupción es responsabilidad del actual mandatario, Otto Pérez Molina.

Las autoridades de la nación centroamericana han desarticulado en los últimos cuatro meses un total de 13 tram