El enigma Álvaro

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El retrato de Álvaro García Linera

Pasado, presente y futuro. La carrera política  del segundo mandatario. Su nueva vida en matrimonio. Ceremonia o show. Los libros del vicepresidente y su influencia en la política boliviana.

El vicepresidente del Estado Plurinacional ha tomado una de las decisiones trascendentales en la vida de una persona. Ha contraído matrimonio con Claudia Fernández, presentadora de televisión formada en ingeniería comercial. La pareja confesó que se conocieron en una conferencia de prensa y desde aquel día no dejaron de flechar su encanto. Contaron que se escribían mensajes de texto por celular y que después comenzaron a verse  en sus momentos libres. Se han tejido varias conjeturas sobre la decisión de García Linera de contraer matrimonio justo cuando se encuentra como segundo de abordo en la nave del Estado.

Cuando el MAS asumió el Gobierno en enero de 2006 varios dirigentes de esa agrupación política se trasladaron a  vivir en la residencia presidencial de San Jorge. La decisión buscaba señalar la ruta de compromiso y trabajo las 24 horas del día como respuesta al electorado que en 2005 les concedió un apoyo del 54% de la votación, pero además porque los dos primeros hombres del país no estaban casados y podían ejercer sus cargos sin la presión del tiempo que demanda la familia. Además de Evo y Álvaro los presidentes de las cámaras legislativas se fueron a vivir a la residencia presidencial. Allí compartían los grandes asuntos de la política y el armado de lo que sería el Gobierno del MAS.

El hecho trascendente de asumir un compromiso matrimonial y de construir familia es un momento clave en la vida de una persona. Resulta imposible no hacer un balance de los años anteriores que definirán la nueva vida en pareja.

Retrospectiva

En el recorrer del tiempo antes de que Álvaro García Linera sea elegido en la fórmula del MAS como acompañante de Evo Morales, DATOS sostuvo con él una continúa y fructífera relación que se plasmó en entrevistas y reuniones en las que prevalecía el buen humor y se hablaba sobre la situación del país. Cómo veía Álvaro García Linera el futuro del país y dónde se ubicaría en la política después de haber sorteado la cárcel. Había cumplido una condena por su participación en el Ejército Guerrillero Tupak Katari (EGTK) y su visión del país adquirió dimensión y peso como invitado en uno de los programas de mayor sintonía que se difundía por la red PAT, entonces propiedad del ex presidente Carlos Mesa.

Cuando recuperó su libertad, García Linera se cuidaba de decir ciertas cosas para no interferir su situación en la justicia. Había sido favorecido con la famosa Ley Blatmann promulgada en el Gobierno del MNR a los reos sin sentencia ejecutoriada. Cuidaba las formas, pero incluso con perfil bajo tuvo la habilidad de trabajar su imagen pública. Álvaro se mantenía en una línea de transición entre su pasado y el futuro. Sobresalía su capacidad analítica; la imagen de un hombre dedicado a la docencia universitaria y de un carisma especial, midiendo sus potencialidades con la posibilidad de acceder más allá a otro tipo de responsabilidades públicas, que entonces se limitaba como asesor de varias organizaciones de base. Ese era el retrato de Álvaro García Linera antes de su elección a la vicepresidencia en 2005.

Su incursión en la TV

Resulta irónica la efervescencia ácida del segundo mandatario con los medios de comunicación a los que hoy apunta como aliados de la oposición. En varias ocasiones ha señalado que “los medios han jugado el papel de partidos políticos”. Pero, una imagen que el vicepresidente no puede olvidar fue cuando participó como panelista en el programa “El Pentágono” cuyo formato abierto les permitía a los invitados analizar puntos de vista abiertos, desde diversos ángulos y diferentes perspectivas. La magnífica Verónica Larrieu que se había definido muy cercana a la Capitalización -compañera en el mismo set del programa-, destacó la calidad de Álvaro García Linera y se ánimo a sugerirle que se uniera al MNR. Era obvio que sus deseos como aprendiz del análisis político adolecían de perfección técnica, pero cuidaba el papel para la que había sido designada en ese espacio de la TV: cautivadora y meritoria por sus extensiones se había ganado un lugar entre las magníficas de Pablo Manzoni y en la constelación de estrellas que no acababan de brillar en el equipo  del entonces principal partido de Gobierno. Esas eran en ese entonces más o menos las diferencias. Larrieu no era la única en la barra de simpatizantes que mantenía el seductor Álvaro García Linera.

El look de Álvaro

El ex “guerrillero” lucía invariablemente casi siempre un estilo beatle (cuello alto) negro debajo de una camisa clara impecable y un saco de terno oscuro a la apariencia de los intelectuales franceses de los setenta. Era natural que tratando de modular su papel a una nueva vida, una de sus preocupaciones era la manera de presentarse al público. Escogía fotos y revisaba los textos para reafirmar su condición de visionario y elegante animal político.

Su versión televisiva le granjeó simpatías y audiencia. Ese era el único motivo por el que aceptó formar parte del programa. En la serie de entrevistas que García Linera concedió a DATOS en el transcurso de 2004 y 2005 dijo que con un medio como PAT esperaba llegar a un público al que podría influir. “Ese es el único motivo por el que estoy en el programa”, señaló elocuente. Entre la docencia universitaria -una de sus pasiones- y los  documentos que presentaba en los programas de PAT, casi todos referidos a contratos, corrupción y malos manejos de la administración pública, transcurrieron tres años desde su libertad. En 2005, aun sorprendido por el ofrecimiento, tardó casi una semana en responder a la invitación de Evo Morales como acompañante de su fórmula presidencialista para las elecciones de diciembre de 2005. Por entonces, García Linera viajaba en dos naves que con el tiempo se volvieron incompatibles política e ideológicamente. Haciendo una suerte de equilibrio simpatizaba con Felipe Quispe con quien había cruzado las vertiginosas tierras de los “ayllus rojos” en su época del EGTK. Desde otra óptica, tenía afinidades con el proyecto político electoral de Evo Morales.