Evo Morales sigue siendo la estrella

Redacción dat0s
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Evo Morales

Se podría suponer -por tradición- que un expresidente ingrese en un periodo de hibernación durante el tiempo que dure el siguiente mandato presidencial, hasta confirmar su intensión de una nueva postulación; más no es el caso del expresidente Evo Morales, que a sus deslices con los protocolos internacionales durante la posesión del flamante presidente peruano Pedro Castillo, le siguen a diario sus intervenciones públicas en congresos, reuniones y manifestaciones de las agrupaciones que respaldan al Gobierno del presidente Arce Catacora.

Lo curioso en este caso es su presencia en la Confederación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (CSTMB) en la que junto a los principales dirigentes del sector han denunciado los intentos desestabilizadores de la oposición a la administración de Gobierno.

Se trata de un caso por demás curioso ya que la oposición se encuentra debilitada y fragmentada en cientos de pedazos, primero por su pésima gestión durante el Gobierno transitorio de Jeanine Añez y en segundo término por los citatorios de los principales líderes políticos ajenos al MAS a prestar declaraciones ante la fiscalía por su participación en esa gestión.

 

Los fantasmas de la desestabilización

“Por todo lo expuesto los trabajadores y organizaciones sociales del pueblo boliviano nos declaramos en estado de emergencia y estaremos vigilantes ante cualquier intento de desestabilización que se intenta realizar en el país”, indica el quinto punto de un pronunciamiento leído por un dirigente de la CSTMB. Asimismo, el expresidente Morales destacó mediante su cuenta de Twitter, el pronunciamiento de los sectores sociales y que él mismo “sella la unidad” para la “defensa de la democracia” ante “nuevas amenazas”.

Un caso similar sucedió en 2008 cuando, por idénticos motivos desestabilizadores, el Gobierno entonces a la cabeza de Morales ordenó una investigación contra el grupo La Torre, que financiaba actividades subversivas desestabilizadoras afincada en el departamento de Santa Cruz que acabó con la matanza en el Hotel Las Américas de la ciudad de un grupo de cinco supuestos terroristas extranjeros.