Flávio Bolsonaro deja en la estacada a la derecha en Brasil

El País
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flavio bolsonaro huye a EEUU
Foto: Reuters

El Gobierno de Trump acoge al líder ultra y a su familia, que deja atrás los votos de 60 millones de brasileños

Atrás quedan los votos de 60 millones de brasileños. También una formación política de derecha radical, el Partido Liberal (PL), que hace tres semanas alcanzó una fuerza inédita en el futuro Congreso del país y cuyos dirigentes apenas disimulan su perplejidad. Y atrás queda también una sucesión de investigaciones judiciales comprometedoras. Flávio Bolsonaro puso este martes tierra de por medio y huyó de Brasil junto a su familia para refugiarse en Estados Unidos. Lo hizo tras desobedecer una orden judicial para entregar sus pasaportes y solo 24 horas después de anunciar que ejercería de líder de la oposición a Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente que el pasado domingo conquistó su cuarto mandato tras derrotarle por sorpresa.

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El Gobierno de Donald Trump ya ha anunciado que acogerá al hijo mayor de Jair Bolsonaro y su familia. El Departamento de Estado confirmó que les concederá visados para entrar en el país, después de una jornada repleta de especulaciones sobre el paradero del líder ultra. “El Departamento de Estado emitirá visados a Flávio Bolsonaro y su familia y les permitirá la entrada en Estados Unidos”, indicó un portavoz en una sucinta declaración. La institución responsable de la diplomacia estadounidense no ha precisado qué categoría de visados ha emitido para ellos.

Una de las grandes incógnitas ahora es dónde exactamente se instalará. El diario brasileña O Globo informaba a última hora de la tarde de la llegada del político ultraderechista a Miami. En Estados Unidos podrá encontrarse con su hermano menor Eduardo, que ya lleva allí año y medio —reside en Texas— y pesa sobre él una condena a cuatro años de prisión por sus actividades para intimidar al Supremo Tribunal Federal (STF) en un intento de frenar la condena a su padre por conspirar para un golpe de Estado.

El lunes, en plena resaca tras el varapalo de la derrota electoral, Bolsonaro acudió a visitar a su padre, en prisión domiciliaria en Brasilia. Luego se reunió con sus más estrechos colaboradores y, según relataron estos, hablaron de cómo enfocar la nueva situación política. Tras esa reunión, el frustrado candidato rectificó su primera declaración de la noche electoral, cuando había anunciado una batalla legal para anular las elecciones, y, aun sin reconocer el triunfo de Lula, aseguró que asumiría el liderazgo de la oposición a él.

También reveló que la Policía Federal le esperaba a la puerta de casa de su padre para darle 24 horas de plazo a fin de que le entregase sus pasaportes, el regular y el diplomático del que dispone por su condición de senador. Luego se supo que el magistrado del STF Alexandre de Moraes, enemigo número uno de la familia Bolsonaro, le había prohibido salir del país por su presunta implicación en una trama de blanqueo de dinero a través de apuestas digitales. El objetivo de la investigación es un abogado, Willer Tomaz, amigo suyo y del que la policía sospecha que Bolsonaro es socio bajo cuerda en sus negocios del juego en línea.

Desde días atrás circulaban especulaciones sobre un supuesto interés del candidato ultra en dejar el país y establecerse en Estados Unidos. Ya lo había hecho su padre durante un periodo después de 2022, cuando también se negó a reconocer la derrota ante Lula. Y unos días antes de las elecciones, su hermano Eduardo le recomendó públicamente que se fuese para la potencia norteamericana si salía perdedor. Pero Flávio lo negó. “Nunca he pensado en salir del país”, aseguró el lunes. Prometió que entregaría los pasaportes y que su plan era reunir a diputados y senadores para preparar la oposición. En un vídeo distribuido por sus servicios de prensa, se presentó como “el último obstáculo contra la destrucción de este país” y culminó: “No vamos a desistir de nuestro Brasil”.

Un cambio radical

Todo cambió radicalmente a primera hora de este martes. Algunos medios comenzaron a informar de que Bolsonaro podría haber huido a Estados Unidos a través de Argentina. En una primera reacción, uno de sus más estrechos colaboradores, el director de su campaña, Rogério Marinho, lo negó. Pero los periodistas seguían bombardeando al entorno del líder del PL y Marinho intentó hablar con él. “Solo me envió un mensaje de texto diciendo que hablaríamos más tarde”, reveló Marinho. Ya no volvió a contestar. Y sus colaboradores acabaron confirmando que había huido, como anticipó Folha de S.Paulo.

Horas antes, el presidente estadounidense, Donald Trump, le había enviado una señal de apoyo con unas declaraciones condenatorias sobre el resultado electoral. “Parece otra elección manipulada, francamente. Yo no tomo partido, pero es una imagen terrible para el mundo”, declaró el mandatario, inmerso en su propia narrativa sobre pucherazos para el caso de que su Partido Republicano obtenga malos resultados en las elecciones de medio mandato del próximo día 3. En otras declaraciones ya este martes, durante un mítin en Texas, el republicano volvía a machacar el mismo mensaje: “[los demócratas] perpetran fraude muy bien. Son los mayores estafadores electorales de la historia. Aunque Brasil tampoco se está quedando muy atrás, ¿no? No tomo partido, pero no me gustó, no tenía buen aspecto en absoluto”.

Marinho comparecería luego ante la prensa en Brasilia, y su gesto y sus palabras no pudieron ser más elocuentes. Relató que la víspera se había reunido con Flávio en su casa y que nada indicaba que preparase la fuga. “Estamos sorprendidos, porque ayer mismo estuvimos hablando de que teníamos 60 millones de votos y que ante eso había que organizar la oposición”, relató.

Los aliados políticos de Bolsonaro atacan al juez Moraes, cuyas contundentes actuaciones han recibido a veces críticas que van más allá del mundo ultra, por su fulminante decisión de retirarle el pasaporte nada más concluir las elecciones. Pero la incomodidad entre quienes le han apoyado resulta patente. Y ahora tendrán que lidiar con el contraejemplo de Lula, quien también denunciaba que el proceso contra él era injusto, pero nunca se fue del país y arrostró la condena y la cárcel.

Lula no desaprovechó la oportunidad y en un acto en Brasilia, cuando ya estaba confirmada la huida, ironizó: “Así es la familia Bolsonaro, Brasil es su segundo país, el primero es Estados Unidos”. “Ha desaprovechado la oportunidad de demostrar su honestidad”, declaró el presidente. “Esto es la demostración de que ha sido la campaña más mentirosa que yo he visto nunca”.

Aunque el patriarca de los Bolsonaro está recluido en su domicilio con una pena de 27 años por delante, y dos de los hijos se han refugiado en Estados Unidos, la familia no desaparece ni mucho menos de la política. En las últimas elecciones salieron elegidos diputados la esposa del expresidente, Michelle, y su hijo más pequeño, Jair Renan, mientras que otro de los vástagos, Carlos, obtuvo escaño en el Senado.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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