La evolución del personaje

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Entrevista exclusiva con el ministro de Economía y Finanzas Públicas Luis Arce Catacora. Recuerdos, fortalezas y que nos depara el futuro a los bolivianos en materia económica.

Un aura de buen humor rodea el despacho del ministro de Economía Luis Arce. Traslada una laptop hasta la mesa de reuniones y comienza a explicar la evolución personal que ha tenido hasta ocupar uno de los puestos más delicados del gabinete del presidente Morales. Un lugar que le ha merecido reconocimiento de increíble reputación entre quienes hasta hace poco se encontraban relegados en los últimos puestos, o sea, sus antecesores en el mismo cargo. Ha sido nombrado entre los mejores ministros de economía de América latina y hay constantes pedidos de asesoramiento de otros países al exitoso modelo boliviano. Arce Catacora parece mirar de frente al futuro y sin ningún temor. Optimista y vertical no cree en las predicciones apocalípticas de las vacas flacas que se escuchan en las discusiones de café. “Lo que hemos hecho ha sido generar la base económica, lo que se llama la industria pesada que es el primer paso para la industrialización, ahora viene la construcción de la industria liviana que es la producción desde la materia prima hasta el producto acabado. Este proceso nos va a dar ingresos a los bolivianos”, dice Luis Arce mirando con picardía por encima de sus anteojos y  esbozando una leve sonrisa para contrarrestar la impresión de las malas lenguas.

El ministro Arce me deja como primera tarea identificar a las personas de una foto no muy nítida reproducida a color en la testera de una asamblea política. A decir verdad, el ministro Arce no ha cambiado de fisonomía con la foto que tengo a mi frente de hace unos 30 años. Junto a él aparecen Roger Cortez, Chali Borth, Gustavo Rodriguez. “Es una foto histórica de la dirección de juventudes del Partido Socialista”, explica. Después del asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz en 1980 se compactó la formación ideológica del ministro Arce en nuevas tareas políticas. “Los que lo mataron no sabían que recién empezaba la lucha. Marcelo demostró que uno puede morir por sus ideales”.

Y sigue el recorrido mezclando su formación esta vez con recuerdos de su infancia, adolescencia y de la etapa madura: primaria en la Escuela México, bachiller del Colegio Instituto Bancario; recibiendo a los 14 años el diploma de un curso de formación de líderes en la YMCA. Una fotografía atrapa su atención de manera especial: su juramento de economista de la  Universidad Mayor de San Andrés hace 26 años, brazo en alto y puño cerrado. Explica que su militancia en la izquierda no es una historia reciente. Tomó largos años hasta que se plasmaron en un manejo impecable de la economía. El regalo del crecimiento  sostenido basado en el Modelo Social Comunitario Productivo que le permite al país crecer por encima del 5% y llega como regalo de Santa Claus en esta época del año. El ministro Arce recuerda que desarrolló su tesis de grado en 1984 precisamente sobre el modelo económico que sustenta el proceso de cambio. Un trabajo que le demandó dos años y devino luego en una Maestría que cursó en Warwick, Inglaterra.

Pulsando el cursor de la laptop accedemos a otra faceta del hombre de las finanzas del país. Fotos en campeonatos deportivos intercolegiales y su incursión en el básquet profesional con el Club Universitario, varias veces campeón nacional. Dice que jugaba de “armador”, una tarea que no ha dejado de cumplir en otras facetas de su vida pública. Siguiendo el reproductor de imágenes pasan los momentos en familia: junto a su único hermano, un tío y la madre, para quien no deja de tener palabras de cariño. Recuerdos imborrables, además de sus primeras notas en la guitarra y el charango que aprendió sin profesor.

No es un secreto para nadie que en las elecciones de octubre pasado la gente votó por la continuidad y sumó a la hora de la elección el crecimiento de la economía. Antes de pasar a la explicación sobre el funcionamiento del exitoso modelo económico que conduce, el ministro Arce Catacora guarda en su carpeta una foto más para mostrar. “Aquí estoy en un seminario sobre narcotráfico con Roberto La Serna”. Corrían los años  90. “Ya estábamos en las discusiones contra ellos. Ha sido una evolución de muchos años de trabajo, discusión e investigación en la universidad”.

¿Qué destaca de la historia que nos acaba de mostrar?

Destaco las cuatro facetas de Luis Arce; la primera mi etapa socialista desde muy joven. Lo escuchaba a Marcelo en la Plaza Perez Velasco y me gustaban sus ideas, tendría 12 años cuando comencé a leer socialismo,  marxismo y un par de años más tarde todavía en colegio ya estaba más claro lo que quería. Me incliné por el socialismo científico. Fui simpatizante del Partido Socialista Uno (PS-1) de Quiroga Santa Cruz y después dirigente del “Trinchera Socialista Universitaria Revolucionaria” en la UMSA. Ese es el primer round del ministro, quizá el más interesante, la parte de la formación ideológica que no ha cambiado.

Luego deviene la fase profesional como académico, investigador, docente universitario y productor intelectual con trabajos publicados en las memorias del BCB y en revistas especializadas de la carrera de Maestría de San Andres. Contador del Instituto Bancario y economista de la UMSA. Uno de los momentos trascendentales en la vida del ministro Arce fue la elaboración de la tesis “El papel de la Política Cambiaría en la Nueva Política Económica”, que le demandó una somera investigación de 1988 a 1990. “Desnudaba el tipo de cambio del neoliberalismo que se utilizaba para controlar la inflación y fomentar las exportaciones generando un problema de concepción porque un instrumento no puede servir a dos objetivos”, dice tajante.

Entonces ya trabajaba en el Banco Central de Bolivia, ¿no era incompatible el trabajo académico que desarrollaba con sus tareas en la institución?

Yo era uno de los últimos técnicos del banco, hacía un trabajo rutinario con un salario de Bs. 400. Era un funcionario casi imperceptible. Trabajé 19 años en el BCB desde 1989  y veía como otras personas subían y subían de sueldo y entraban del MIR y ADN y se repartían las gerencias y cargos jerárquicos.

Ya como empleado del BCB el ministro Arce obtuvo una beca de estudios para cursar su Maestría en Inglaterra. De vuelta al país planteó como docente del Centro de Maestrías de la UMSA – CIDES; una segunda tesis: “La Dolarización”. El tema central era revertir la política cambiaria del molde extraído de los libros del neoliberalismo económico. “De esos dos trabajos de rigurosa investigación salieron los pilares fundamentales del Modelo Económico Social, Productivo que lo inventamos con Carlos Villegas. (NR: Carlos Villegas es actual presidente de YPFB). Mi trabajo de investigación apuntaba revertir la dolarización y es lo que he puesto en marcha desde el año 2006; han sido años de estudio que afortunadamente están escritos en la revista Umbrales del CIDES. Ahí se elaboraron los pilares fundamentales que dan paso a la formulación del actual modelo económico.

Las otras dos facetas de Luis Arce Catacora se complementan en su vida deportiva y en sus tiempos libres dedicados a la música. Sigue jugando básquet. “De un tiempo a esta parte hemos vuelto a las canchas jugando campeonatos en Santa Cruz, Cochabamba y Tarija con el Club Universitario”. Reafirma que siempre le gustó el deporte; también con la raqueta jugando ping pong y como arquero en el fútbol. En su faceta de músico, aunque su preferencia es la música nacional, su repertorio no excluye el rock ni las buenas baladas. “De joven me gustaban mucho los Beatles, gracias a ellos aprendí inglés, pero como ahora el panorama es tan diverso me quedo con Ricardo Arjona; me gusta escuchar canciones del pasado: Los Náufragos, Los Iracundos, Los Gatos, Fito Paez. Esa música tiene contenido y profundidad”.

Pasando estas facetas que hablan del carácter del encargado de las finanzas del país le decimos que la gente quiere saber cómo funciona la economía en los tiempos del “proceso de cambio”.

Para entender esto se debe entender primero por qué la economía no funcionaba en el pasado; el modelo neoliberal planteaba crecer en base a las exportaciones. Paz Estenssoro decía ´exportar o morir´; concentrar las oportunidades productivas y de desarrollo en el sector privado. En esa lógica el Estado estaba ausente de la economía porque supuestamente no servía y debía ser el sector privado que asuma el control de la economía. Esta política trajo como consecuencia pobreza, desempleo, exclusión, poco crecimiento, concentración de la riqueza en pocas manos y más gente en problemas económicos y sociales; el Modelo Económico Social, Productivo que planteamos es la antítesis del viejo modelo neoliberal. La primera gran diferencia es que el Estado toma las riendas de la economía. De ser el neoliberalismo un modelo privatizador de los recursos naturales, este es un modelo que nacionaliza y recupera para los bolivianos los recursos naturales y las empresas públicas.

Mucha gente todavía hoy sostiene que la economía en manos del Estado no es lo ideal porque se apropia del excedente económico, ¿es evidente?

El actual modelo económico es redistribuidor, genera excedentes y lo distribuye entre la gente que antes no tenía plata; están los bonos, los incrementos salariales por encima de la inflación, las subvenciones cruzadas de la tarifa eléctrica ciudad-campo, por ejemplo; varias formas y mecanismos que hemos implementado desde 2006. Empezamos con la Nacionalización de los Hidrocarburos y ese mismo año comenzó la política redistribuidora con el bono Juancito Pinto que tiene dos objetivos concretos: generar la redistribución del ingreso y reducir la tasa de deserción escolar. Estos factores de redistribución, construyeron la demanda interna, el consumo y la inversión de los bolivianos, contrarrestando la lógica del neoliberalismo que potenciaba la demanda externa. Generamos un motor en la economía que no teníamos. A diferencia del neoliberalismo nosotros calculamos que la gente necesita satisfacer sus servicios básicos, el consumo de agua, electricidad, gas, comunicación y otros, porque cuando la gente tiene plata lo primero que hace es aumentar su consumo de servicios básicos, eso estaba muy reprimido y nos dio la holgura para darle a la gente mejor calidad de vida. Mientras atendíamos esta demanda de la población, comenzamos a reconstruir el aparato productivo; creamos el Banco de Desarrollo Productivo, le apostamos a la microempresa para generar empleo y producción. Le habíamos garantizado el mercado al microempresario y lo que necesitaba en una segunda etapa era producir. La demanda interna creciente incentivo la producción, permitió la espiral positiva que hoy tenemos: a más producción, más demanda interna, más inversión; a más inversión, más consumo, más producción; a más producción, más ingresos, más consumo y más inversión. Esa es la lógica que está ocurriendo en el país basada en el mercado interno.

¿Ha sido tarea difícil desmontar 20 años de otro modelo económico?

Los años más difíciles fueron el 2006, 2007 y 2008. Políticamente no controlábamos la Asamblea Legislativa, el senado estaba controlado por la oposición; teníamos la conformación de la famosa media, las gobernaciones opuestas; un panorama político adverso y la implementación de un modelo económico que no era de un día al otro. Una guerra estratégica por consolidar el modelo económico que la peleaba el presidente, el vicepresidente, los asambleítas, los ministros del área política. En cuanto eso sucedía en el campo de la batalla política,  nosotros nos encargamos silenciosamente de construir las bases del modelo económico. La redistribución de los ingresos dio sus frutos ese mismo año (2006) con el superávit fiscal, el segundo año (2007) superávit con crecimiento económico. Esos dos impulsos fueron clave para continuar y profundizar las políticas redistributivas con la Renta Dignidad, el bono Juana Azurduy y así sucesivamente la gente comenzó a recibir más dinero y aflojarse de lo reprimida que vivía en la anterior época.

¿Cuál es la historia que se gesta atrás, quiénes participaron del proceso previo?

Yo tenía un grupo que se llamaba ´Duende´ en el que nos reuníamos para debatir temas políticos de conyuntura y actuales. Éramos en su mayoría exdirigentes del PS-1, al que se sumaron por invitación nuestra en 2005 intelectuales comprometidos con la izquierda como el vicepresidente García Linera, Chato Prada y otros profesionales. Allí decidimos apoyar el binomio Evo – Álvaro y comenzamos a trabajar por encargo del vicepresidente con Carlos Villegas; redactamos el primer plan de desarrollo que se plasmó en el Modelo Social Comunitario Productivo, por eso digo que somos los autores del modelo. En enero de 2006 me llaman para que me haga cargo del ministerio. Acerté el reto porque nosotros habíamos hecho el plan de Gobierno y seguramente Evo pensaba éramos los llamados para ejecutarlo. Carlos Villegas fue nombrado en la cartera de Planificación y yo en Economía desde donde sentamos las bases para la implementación del nuevo modelo boliviano.

Se comentaba que el fracaso del modelo económico sería igual o peor al de la UDP.

Nos atacaban con eso, pero manejamos la economía mejor que ellos, a pesar de que había una inflación importada porque los precios de los alimentos habían subido en el planeta y, a eso, se exacerbaba la especulación producto de los medios de comunicación y empresarios de la oposición que preferían vender su aceite más barato afuera del país con la intensión de desestabilizarnos (NR: se refiere a Branko Marinkovic). Por eso, quien dio la cara y enfrentó la inflación fue el ministro de Economía; el 2007 y 2008 derrotamos la inflación del 11 por ciento la bajamos al 0,26 por ciento. Hoy podemos decir que la inflación está controlada con una serie de instrumentos fiscales, monetarios, política cambiaria, oferta de recursos y la subvención a ciertos productos. Gracias a las políticas que incentivaban la producción hemos logrado mantener los precios, se disipó la Media Luna que presionaba sobre los precios a su manera. Fue un periodo difícil. Hoy las cosas están tranquilas, las autoridades económicas ya saben la hermenéutica de las políticas fiscales.

La política cambiaría fue uno de los pilares del neoliberalismo, ¿cómo evitan ustedes los reajustes permanentes de la moneda nacional respecto al dólar?

Lo que estamos viviendo ahora es fruto de un trabajo consecutivo desde el año 2006 con una sola lógica y los mismos objetivos de visión del país. La gran diferencia es que en 20 años del modelo neoliberal no se habían dado los resultados que nosotros logramos en tres.

¿La Capitalización fue la expresión más cruda del neoliberalismo?

La lógica de exportar o morir acabó matando al país porque no se pensaba en el bolsillo del boliviano, ese fue el problema central. Las medidas de política económica estaban diseñadas para beneficiar a unos cuantos.

¿Cuál es la máxima expresión del actual modelo económico?

La Nacionalización de los recursos naturales, su aprovechamiento y la industrialización; nosotros ya estamos industrializando. Vamos a comenzar a recibir los réditos de la industrialización el 2016.

Es corriente escuchar que nos tocará vivir épocas difíciles. A ustedes se los acusa de rifar el auge de los precios altos que se pagaron por las materias primas en gastos superfluos. ¿Le resta validez a ese tipo de críticas?

Es lo que dicen mis detractores, pero yo les digo que la economía está bien, vamos a estar mejor todavía porque hasta ahora el pueblo boliviano no ha disfrutado de un centavo de la industrialización. Hasta ahora hemos gozado de la recuperación de los recursos naturales. Cuando en 2016 la Planta de Urea comience a vender y recibamos tres dólares más que por el gas entonces vamos a aumentar el crecimiento con reducción de la pobreza. Esa es nuestra fórmula. Hoy las empresas privadas en Bolivia ganan bien, la gente tiene mejores ingresos, se ha disminuido la pobreza. En 2005 la brecha entre ricos y pobres era 128 veces más que ahora es solo de 46 veces.

¿Qué pasos serán ejecutados para no perder el impulso del crecimiento?

En el sector minero, Bolivia tiene que tener plantas siderúrgicas para exportar metales, además está pendiente el Mutún y debemos empujar el tema del litio. En cuanto al sector petrolero acarició desde ahora la Planta de Urea que nos permitirá producir poliperos, polietileno, plásticos duros, plásticos suaves, tenemos la estrategia para entrar a esa producción y exportar a precios competitivos. El tercer pilar es consolidar las plantas hidroeléctricas. Hemos ingresado a producir energía eólica; estamos dispuestos a generar más energía para exportar siguiendo la línea planteada por el presidente Morales de convertir al país en el corazón energético de la región. Nadie ha pensado que la Argentina y Brasil compran gas para sus plantas termoeléctricas, ¡qué tal si nosotros vendemos energía e industrializamos gas! Además, debemos consolidar el plan de soberanía y seguridad alimentaria ante la crisis de alimentos anunciada por la propia FAO. No sólo debemos pensar que vamos a exportar soja y maíz en grano, tenemos que producir e industrializar más alimentos. Felizmente los empresarios privados y los microempresarios han entendido que los bolivianos podemos procesar nuestros propios alimentos. Bolivia produce una gama de alimentos a los que les estamos dando valor agregado de mucha calidad.

Hemos sentado las bases de la industria pesada, ahora les corresponde a los empresarios impulsar la industria liviana. Y si no lo hacen, nosotros lo vamos a hacer por ellos como Estado.