La granja de los animales 20

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Se ve muy feo que funcionarios del Gobierno mientan con total desfachatez, como les ha sucedido al canciller Choquehuanca y a la ministra Dávila, sobre la revisión que sufrieron tres aviones de Brasil, incluido el del ministro de Defensa. Ellos alegaron que la noticia era una tomadura de pelo y que la tal revisión no tuvo lugar, para que a los pocos días el propio presidente Morales, pida disculpas a ese país, por esa intrusión a título de buscar droga. Don Evo les echó la culpa a los subalternos de la FELCN “dedicados a enfrentarnos” (con el Brasil), aseguró que hay total confianza entre los dos países. Esta denuncia se produjo días después del fenomenal alboroto que ha armado el Gobierno con la negativa de cuatro países europeos a dejar pasar el avión del presidente Morales por la información que tenían de que ahí se había colado Snowden, el ex agente de la CIA, ahora refugiado en el aeropuerto de Moscú. Todo el lío se produjo porque, sin tener vela en ese entierro, el presidente Morales declaró a la prensa en Moscú que Bolivia daría asilo a ese sujeto.

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El vicepresidente García Linera habló indignado de un “secuestro”, que habría sufrido por 14 horas, en Viena, el avión presidencial. Si hubo tal cosa, los secuestradores serían los austriacos ¿o de cuáles otros puede hablarse?, y sin embargo, la furia del régimen se ha estrellado con otros países. Y ahora nos enfrentamos a una cumbre internacional en Cochabamba que le va a costar al Gobierno la friolera de 5,5 millones de Bolivianos, ojalá que los Despachos respectivos rindan cuentas de esta erogación que no le sirve al país, pues es para alimentar y alojar a sus invitados. En diciembre pasado, la Cancillería se benefició con un millón de Bolivianos para una reunión pachamámica, en la Isla del Sol, a la que, según anuncio oficial iban a acudir varios gobernantes pero que solo fue atendida por un despistado viceministro de Nicaragua.

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En un órgano de prensa, afín al régimen, ha salido un aviso anunciando dos intervenciones oratorias, una de un invitado de afuera y otra del vicepresidente sobre marxismo, con el subtítulo de “Caminos al comunismo”, el acto a realizarse en el auditórium, nada menos que del Banco Central. Fuera de los oradores, ¿quién más en Bolivia está en pos del comunismo? ¿Es que queremos reeditar en nuestro país, la pobreza de Cuba y Corea del Norte? ¿Buscamos retroceder más de medio siglo antes de la caída del muro de Berlín, para reimplantar la pesadilla de Alemania del Este, dónde la mitad de su población espiaba a la otra mitad?

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¿Se acuerdan que el alcalde Joaquino de Potosí, fue defenestrado porque para ahorrarle unos pesos a la Comuna, se le ocurrió comprar unas camionetas usadas, pero en buen estado? Por dos años fue considerado delincuente y cesado en sus funciones. Ahora resulta que mediante Decreto se comprarán 4 aviones ejecutivos de medio uso, un Falcón para el servicio del vicepresidente (lo que se sobrepone a la Constitución y a la Ley Safco, que establece que: “para la adquisición de equipos que sobrepasen los 50.000 dólares se debe licitar pública e internacionalmente, además deben ser equipos nuevos”). El ministro Quintana asegura que sólo se gastarán unos 12 millones de dólares, aunque otras fuentes hablan de 50 millones. Dos pequeños comentarios, la gente tiene la impresión de que estas compras directas se prestan a comisiones, esto es lo usual en el mundo aeronáutico. Ningún vicepresidente ha tenido antes un avión a su servicio, los anteriores usaban los vuelos comerciales como sucede en el resto del mundo. Muchos se preguntan si no hay necesidades más premiosas en Bolivia, como atender a la salud y a la educación, que éstos gastos que se hacen con el argumento de la seguridad. (¿con aviones de segunda?). El presidente retiró hace poco, ante la indignación pública, un Decreto dando viáticos a sus familiares, no vaya a suceder lo mismo con éstos aviones superfluos y a medio uso.

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Alguna vez en esta columna hemos comentado que el ex fiscal Marcelo Sosa, no sólo se inventó cargos contra los supuestos separatistas y terroristas y llevó a la cárcel por tres años a 39 cruceños, sino que se ocupaba de exprimirles gruesas sumas de dinero, haciéndoles creer a algunos que los pondría en libertad. A Zvonko Matkovic, como revelan ahora varios testimonios publicados en la prensa, le habría arrebatado 90 mil dólares con la promesa de poner en libertad a su hijo, que no cumplió. Marcelo Sosa, sigue en libertad, no obstante ser el jefe de los fiscales extorsionadores.

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