Samuel, luego de su último rezo…

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“Recé mi último oración… el  tiempo adicional que tengo de vida lo quiero utilizar generando oportunidades, emprendimientos y empleo”.

La actividad de un candidato es intensa. Un día está en La Paz a los cinco vuelve al mismo lugar después de haber recorrido entre 5 a 10 provincias, visitado ciudades capitales y participado de proclamaciones y asistido a entrevistas. Samuel Doria Medina no es la excepción. La entrevista con dat0s estaba planificada para el martes 26 de agosto a la una de la tarde en su casa de Achumani, pero no llegó y se disculpó para el domingo a las cinco.

Durante la semana el candidato por Unidad Demócrata participó de varios actos en la capital Sucre, estuvo en Camargo, luego pasó a Potosí y un día después siguió al sur, Tupiza, Villazón y Tarija. El domingo estuvo en Warnes, participó en una maratón y corrió 10 kilómetros. El dice que todo esto le da energía. Una agenda diseñada para los muy resistentes. Y Samuel considera que está preparado para las faenas más agotadoras y pesadas.

En el trascurso de la misma semana tomó dos iniciativas que le demandaron tiempo y reuniones con sus estrategas de campaña. El martes no llegó a la cita porque diseñaba una declaración que acabó generando indisposición en la casa de campaña del oficialismo. Basándose en información pública y en declaraciones de uno de los ministros estrella del MAS, Samuel dijo que para el 2015 el Gobierno prepara un gasolinazo. Medida antipopular ante la que el propio Gobierno tuvo que retroceder en diciembre de 2011. Faltando  minutos para un nuevo año el país se convirtió en Troya; ardieron casetas, llantas, insignias y los buques del proceso del cambio.

El Gobierno se dio por aludido y los asesores de campaña del presidente recomendaron no abrir frentes en un tema en el que era mejor no mover las aguas. Pero las acabaron moviendo con distintas versiones. Lo que muy pocas veces sucedió durante los años que el MAS está en el Gobierno: salir de juicio, perder la agenda mediática es parte de un ciclo que no admite a los intrusos que osen romper la regla. Samuel percibe que hay nerviosismo en el oficialismo. Dice que es posible derrotar a Evo. “Tuvo su oportunidad y la desperdició”.

La primera pregunta debe seguir la misma ruta discordante con una nueva apuesta que hace Samuel por el país. Su decisión de volverse a postular a la presidencia en un momento muy especial, cuando el MAS no parece tener adversarios de peligro y la propaganda inclina el peso de la balanza, o al menos eso es lo que dicen las encuestas.

Samuel, no le teme los datos que resultan de los sondeos que lo declaran vencedor incuestionable a Evo Morales. Dice que son raras, que hay muestras que se las trabaja a encargo “como esa 55% urbana/ 45% rural; ese es un país que no existe”. Aclara que el peso porcentual de las ciudades está por encima del 70. Recuerda que en las elecciones a gobernador en el Beni (2013) las encuestas le favorecían por amplio margen a Jessica Jordan, candidata del MAS. Y sobre todo hubo una que faltando días de esa contienda declaró vencedora a Jessica por 20 puntos. El resultado final fue el incuestionable triunfo de Carmelo Lens, el candidato que Samuel había apoyado por 13 puntos de ventaja. Entonces, al Gobierno no le quedó otra que reconocer a la victoriosa oposición.

¿Por qué insiste en candidatear a la presidencia? Samuel es inmutable, quizá por eso mucha gente opina que no provoca reacción, también es posible que esa su inmutabilidad se hubiera labrado por las consecuencias traumáticas de algunos incidentes que lo hicieron más resistente, menos vulnerable; a los que sobrevivió casi por milagro. El secuestro a manos de un grupo terrorista peruano en noviembre de 1996 y al accidente de aviación de enero de 2005. Dice que siente la necesidad  de hacer algo por el país. Una suerte de predestinación con la vida y la necesidad de responder al llamado Divino.

“Cuando estuve secuestrado ponían el gatillo -se lleva la mano a la sien- aquí y martillaban el arma; he rezado mi última oración. Luego lo del avión. Ahí he clarificado el hecho de que el tiempo adicional que tengo de vida lo quiero utilizar en lo que yo quiero y lo que quiero es generar oportunidades económicas, emprendimientos, trabajo. Lo que he hecho: un obrero en la industria del cemento gana por encima de 500 dólares promedio, tiene servicio médico, educación para sus hijos, 82% de los obreros en Viacha tiene casa propia. Eso es lo que necesita el país y eso es lo que quiero hacer. Es por eso que insisto con la política”.

Pero además tiene otros motivos: ¿la familia?

A pesar de que el país me conoce por cementero he sido empresario por accidente. El MNR me relocalizó por criticar el 21060 de la administración pública. Es importante trabajar unidos para construir una casa en común. Tengo 5 hijos y cuando uno es padre sabe que a todos hay que tratar por igual; en este Gobierno nos han tratado a los bolivianos de manera muy desigual. La concepción de familia ayuda a ser más equitativo. Muchos deben pensar que yo nací en una cuna de plata, pero mi padre ni siquiera fue bachiller. Cuando mi abuelo murió en la Guerra del Chaco mi padre se empleó como boletero en un cine de Oruro. Se dio cuenta que debería estudiar y gracias a esa persistencia tuve una buena formación, eso me enseñó que el mejor tesoro que se debe dar a los hijos es la educación, las cosas materiales se acaban. Lo fundamental para poder avanzar es tener una buena educación.

¿Qué sabe hacer Samuel?

Traza varias líneas imaginarias en su mente y las dibuja con su dedo sobre el mantel. “Se crear oportunidades. Hace tres años me di cuenta que la gente requería trabajo y diseñé las CITES, Centros de Innovación Tecnológica, donde imparten educación técnica de corto plazo para que en 60 a 90 días tengas un negocio; con el tiempo se ha convertido en lo que yo llamo ´una fábrica de emprendedores´ como propuesta nacional. Samuel cita el caso de “una señora que vendía ropa usada y que hoy está exportando o el caso de una boliviana que trabajaba como esclava en la Argentina y que hoy tiene su empresa de ropa para niños”.

Cuando le preguntamos cuántas CITES hay en el país. Esta vez su rostro inexpresivo se rinde al brillo de sus ojos.

En Santa Cruz en el primer año se capacitaron más de 500 personas, tenemos más de 200 nuevos negocios y varias miles de personas. En Tarija vamos a capacitar a 800 personas y por lugar que recorro en el país me piden abrir más CITES. Es una de nuestras importantes propuestas para resolver la falta de oportunidades económicas. Con esta propuesta se puede capacitar 250.000 personas en cinco años y resolver la desocupación de 20% de los jóvenes que no estudian, ni trabajan y son un caldo de cultivo para la delincuencia. Lo que pretendemos con esto es que cada persona sea dueña de su destino”.

El 50/50 de la controversia. Sobre el tema hidrocarburos planteó que Bolivia necesita inversiones y ganancias compartidas; la palabra clave es exploración, hallazgo de nuevos campos gasíferos.

El problema más complicado es la falta de inversión en nuestra economía. Y el tema del gas es serio, es cierto que tenemos mayores ingresos por la Ley de Hidrocarburos promulgada en 2005, pero al no haber inversiones se están agotando las reservas de gas y desarrollar un campo gasífero puede demorar fácilmente 10 años. Mi preocupación es que antes teníamos 20 trillones de pies cúbicos y hoy sólo nos quedan 10. La ley de Hidrocarburos vigente platea el 50/50 sobre las utilidades, en ningún momento se cuestiona la propiedad. El tema es central para nuestra economía. El Gobierno acabó contradiciéndose con dos versiones diferentes 87/13 y 75/25. Y en un libro Mauricio Medinacelli plantea que estamos recibiendo 65%, quiere decir que esa historia de los 87 es falsa. Nadie invierte apenas por el 13% de las utilidades. Finalmente este no es un tema de dinero, según los expertos necesitamos invertir 5 mil millones de dólares. Se podría pensar en cambiar nuestras reservas monetarias por reservas de gas, pero no; no es sólo problema de dinero sino de tecnología y YPFB no tiene tecnología.

¿El tema fundamental es conseguir inversiones?

En varios congresos internacionales a los que he asistido se dice que si Bolivia no encuentra más gas no podrá cumplir sus compromisos de exportación, cualquier entendido sabe que este es un tema complejo, más aun cuando Argentina acaba de descubrir un campo con 250 trillones de pies cúbicos que le serán suficientes para abastecerse de gas en los próximos 25 años, prescindiendo del gas boliviano; el contrato con Brasil se acaba el 2018 y luego habrá que negociar un nuevo contrato pero nadie querrá hacerlo con un país que no tiene gas.

¿Qué opina, a propósito de declaraciones en sentido que seremos autosuficientes en la producción de líquidos y que gradualmente se acabará la subvención a los carburantes?

Lo curioso es que el error más grande de este Gobierno al dictar el gasolinazo sigue instalado en la cabeza de Evo Morales. El presidente declara hace pocos días que el tema de la subvención de hidrocarburos es un cáncer para la economía. Días más tarde el ministro de Economía plantea que vamos a tener un déficit que hay que resolver y luego dice que seremos autosuficientes en la producción de líquidos que nos permitirá reducir la subvención. Las finanzas del Gobierno no cuadran.

El país está atravesando un importante ciclo en su economía o es la propaganda la que vende un país que no existe.

Durante estos últimos ocho años el Gobierno manejó recursos por 120.000 millones de dólares (con datos a 2013), quiere decir que cada una de las dos millones de familias que hay en Bolivia, más o menos, deberían haber recibido 60.000 dólares. Cuando se explica esto a la gente advierto un gran descontento en lugares que por tradición son del MAS. En poblaciones del campo los únicos que se han beneficiado son los dirigentes del partido, tiene sus casas, autos y hacen fiesta. El dinero no ha bajado a otro nivel. Pero los más sorprendidos son los jóvenes. Los jóvenes que provienen de padres masistas no quieren saber, ellos quieren capacitarse, quieren hacer su propio negocio y a mí me identifican con empresa y trabajo.

Hay un estudio de las Naciones Unidas que señala que en Bolivia 20% de los jóvenes en edad de trabajar está desocupado. Dos de cada diez jóvenes no trabaja ni estudia, son datos que explican el caldo de cultivo para la inseguridad.

¿Qué habría hecho Samuel con ese dinero?

En su primera fase el programa Bolivia Cambia – Evo Cumple gastó 600 millones de dólares en canchas de fútbol sintético. Un ejemplo, en la Villa Sebastián Pagador en Cochabamba, un lugar pobre sin luz, agua ni servicios básicos se han construido 22 canchas. No soy enemigo del deporte pero no le encuentro explicación a eso. Se  podrían haber construido hospitales en todas las ciudades del país, se podría haber resuelto el problema de la atención en salud. La salud sigue siendo un artículo de lujo. Con ese dinero la salud debería estar al alcance de todos. Veo con envidia lo que pasa en el Ecuador, el mismo Correa que es parte del socialismo del siglo XXI, está invirtiendo en educación. Lastimosamente en nuestro país la inclusión es un discurso. Un niño que sale bachiller en la provincia va a ser albañil, quizá chofer; los de la ciudad van a ser médicos, ingenieros; para que haya inclusión tienes que ofrecer la misma educación a todos. En Ecuador han aprovechado la crisis en España y Europa exportando profesores con excelente nivel para capacitar a sus estudiantes.

Usted fue parte de un Gobierno en el que se impulsó la tesis “coca no es cocaína” que más tarde le costó persecución y hasta cárcel para algunos de sus dirigentes.

Está claro que la coca de Los Yungas sirve para el acullico y 92% de la coca del Chapare va al narcotráfico. Este Gobierno habla de aumentar la superficie de cultivos de coca en el Chapare, lo que quiere decir que va aumentar la coca para el narcotráfico. El narcotráfico ha crecido de manera alarmante, las estadísticas de consumo interno son aterradoras; entonces, el tema de la cocaína no es un problema de los gringos sino que está aquí.

Uno de los slogans son la antípoda: Imperialistas versus antiimperialistas.  El discurso ha dado resultados considerando el efecto que provoca.

Nunca más debemos permitir ni a los Estados Unidos ni a Venezuela ni a nadie que pise la dignidad de los bolivianos. En este Gobierno lo tienen claro con los gringos pero no con los venezolanos. Soy de la idea  que no hay que ideologizar las relaciones diplomáticas, hay que tener relaciones con Estados Unidos, con Europa; ésta claro que si queremos resolver el tema de nuestra salida al mar debemos ser parte de la Cuenca del Pacífico. La economía del mundo va por ahí, querer anclarnos en el Alba no tiene sentido.

Es posible que sea el empresario y político hoy candidato más atacado por la actual administración, ¿por qué cree que el Gobierno se enfoca en provocar una guerra digitada contra su persona?

Si te pones al frente de este Gobierno vas a tener una respuesta brutal, cuando me puse al frente del gasolinazo me hicieron cuatro juicios, está claro que el Gobierno responde muy fuerte cuando algo lo incomoda. Y también está claro que somos la alternativa. El Gobierno está nervioso, está paranoico. Les preocupa que seamos una alternativa y eso genera una reacción.

¿A la guerra sucia responderán con guerra sucia?

No, porque esta actitud va en contra del Gobierno no en contra nuestra.

De llegar a ser presidente no teme enfrentarse a una Bolivia bloqueada. Cuál será su relación con las organizaciones sociales con los cocaleros, cooperativistas, bartolinas que apoyan incondicionalmente al actual proceso, incluso sectores afiliados a la COB.

Si se le plantea una derrota electoral al MAS estas en otro escenario. A los cocaleros les ofreceremos negocios legales cosa que el MAS no les puede ofrecer, ¿no?, y creo que es atractivo para los propios cocaleros salir de ese negocio. Ya han acumulado un capital que lo pueden utilizar donde ganar dinero con reconocimiento social y no estar preocupados en trabajar con la mafia. En el caso de los cooperativistas mineros tenemos la propuesta para formalizarlos, hacer que tengan verdaderas empresas rentables. No les ofrecemos guerra, sino soluciones a todos los sectores.