Secuencia de una crisis policial

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El Gobierno no ha podido enfrentar con determinación y empeñó la crisis institucional creada en la policía tras el escándalo que se planteó desde su origen por la incorporación a la Academia Nacional de Policías de 54 estudiantes que pagaron para ser incorporados en el cuadro de alumnos plurinacionales a ese centro de formación policial. El caso llegó hasta los tribunales de la justicia sin resultados y se convirtió en la comidilla de los medios para alentar  una crisis institucional que se escondía en la nebulosa actuación de las autoridades. Se comentó con insistencia que se evitaba el desaforo de la autoridad policial porque conocía información privilegiada del operativo contra el grupo de supuestos terroristas en el hotel Las Américas de Santa Cruz. Entonces el general Santiesteban ocupaba el puesto de comandante departamental en la capital oriental.  Finalmente, su destitución definió la crisis y sus posteriores secuelas.

Empero, burlando todo procedimiento regular el Gobierno decidió nombrar a un coronel sin formación académica ni título profesional como nuevo comandante de la institución policial. Se asocia a la flamante autoridad con la represión a la marcha indígena en Chaparina. Y en el pasado se limitó a cumplir tareas como agente encubierto. El nombramiento provocó un profundo malestar en la institución del orden. Tratando de ejercer mando desde su posesión el elegido comandante, coronel Víctor Santos Maldonado destituyó al coronel Jorge Toro que crítico el procedimiento de elección. Tratando de controlar un incendio que ofrecía un dantesco escenario el ministro de Gobierno Juan Carlos Romero convocó a su despacho al nuevo comandante para pedirle deje sin efecto las sanciones contra Toro, destacado jefe policial a cargo actualmente de la Dirección de la FELC-C.

En apariencia, el descontento que amenazaba provocar un incendio ha sido apagado, pero a medias. Minutos después de apagado el primer incendio otro dolor de cabeza se sumó al manejo casi incontrolable de la cartera de Gobierno tras conocerse una declaración del general (r) René Sanabria detenido en Miami acusado de transportar toneladas de droga a territorio norteamericano. El ex general soltó una pepa de oro desde la prisión donde está detenido en Miami. Dijo que altas autoridades del Gobierno están comprometidas con operaciones de narcotráfico. La crisis policial toca dos fibras muy sensibles: terrorismo y narcotráfico que han vuelto a plantear reacciones de amor y odio, afectos y desafectos en el aparato estatal.

 

 

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