
España, llegada y desembarco del MV Hondius donde se registraron casos de hantavirus | AFP
El virus de los Andes muta a un ritmo extraordinario y no se puede curar. Entonces, ¿por qué el riesgo de pandemia se considera actualmente bajo?
El milmillonario Bill Gates ha pronosticado una epidemia y recomienda a la población mundial adoptar la vacuna, algo que parece sonar a una película de mal contada ya conocida. Lo que se sabe es que los hantavirus constituyen una gran familia de virus, presentes en todos los continentes. Son conocidos, se estudian activamente y se publican regularmente nuevos métodos de vanguardia que permiten su estudio. Circulan principalmente entre roedores silvestres —especialmente los ratones de campo—, pero también, con menor frecuencia, entre otros animales, como ciertos murciélagos, reptiles o peces. Cada hantavirus suele estar asociado a una especie animal concreta. En estos huéspedes naturales, la infección suele ser asintomática, pero pueden transmitir el virus a los seres humanos.
Estos virus se identificaron por primera vez en la década de 1950, durante una epidemia que se produjo en la Guerra de Corea. En aquel momento, más de 3.000 soldados desarrollaron síntomas como un síndrome gripal e incluso hemorragias. El término «hantavirus» proviene, por cierto, del nombre de un río coreano, el Hantaan.
Los hantavirus y el virus de los Andes: incubación, síntomas, riesgos y letalidad
Los hantavirus se transmiten a los seres humanos, en la mayoría de los casos, por vía indirecta, al inhalar polvo contaminado con excrementos y orina de roedores infectados. En casos más raros, la infección puede producirse tras un contacto directo o una mordedura. Las personas más expuestas son aquellas que trabajan en el campo o en el bosque, en zonas de riesgo, manipulando madera, limpiando locales polvorientos…
Es poco habitual que un hantavirus se transmita de un ser humano a otro. Esto se observó por primera vez en 1996, en el sur de Argentina, y parece afectar únicamente a un tipo específico de hantavirus: el virus de los Andes, presente de forma estable en ese país, sin que por ello haya provocado un brote de casos. Según la información más reciente recopilada sobre la secuenciación del virus, es precisamente esta cepa de los Andes la que circularía a bordo del buque MV «Hondius», crucero de expedición especializado en expediciones polares que partió de Ushuaia, Argentina el pasado 20 de marzo en el que detectó un brote de hantavirus que causó la muerte de tres personas
Se trata de la única cepa, de entre las 38 conocidas, capaz de transmitirse de persona a persona, aunque este modo de transmisión sigue siendo marginal en comparación con la exposición indirecta a roedores infectados.
El síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) y otros síndromes graves
La SPH, provocada por la transmisión de este virus, es una enfermedad grave y potencialmente mortal que afecta a los pulmones. Los síntomas suelen aparecer entre 1 y 8 semanas después del contacto con un roedor infectado. Los primeros síntomas pueden incluir:
fatiga; fiebre; dolores musculares, especialmente en los grandes grupos musculares, como los muslos, las caderas, la espalda y, en ocasiones, los hombros.
Aproximadamente la mitad de los pacientes con síndrome hepatopulmonar (SHP) también presentan los siguientes síntomas: dolores de cabeza; mareos; escalofríos; problemas abdominales, como náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal.
Entre cuatro y diez días después de la fase inicial de la enfermedad, aparecen los síntomas tardíos del SPH. Entre ellos se incluyen la tos y la dificultad para respirar. Los pacientes también pueden sentir opresión en el pecho, debido a la acumulación de líquido en los pulmones.












