¿Qué riesgos para la salud tienen los empleos digitales?

The Conversation
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Empleo digital
Foto: Gaceta UNAM

Los casos sobre daños en la salud sufridos en el trabajo son tan amplios y variados como las historias que podemos contar cada uno de nosotros sobre vivencias personales o cercanas, porque ¿quién no ha vivido un suceso o accidente próximo por motivos laborales?

¿Han cambiado las condiciones de trabajo en los últimos años?

Desde las civilizaciones antiguas hasta hoy, las condiciones de trabajo han estado regidas por factores de tipo económico, tecnológico, cultural, sociológico, de salud y por las políticas gubernamentales.

El tipo de daños sufridos en este ámbito se relaciona con el nivel de desarrollo de cada sector productivo. Así, pasamos a lo largo de la historia de los daños físicos a las cada vez más frecuentes afecciones psicosociales.

Para evitarlas, el devenir de la historia ha desarrollado diferentes técnicas que se engloban bajo el nombre de ‘Prevención de Riesgos Laborales’. Estas se han llevado a cabo bajo un enfoque integrador y transversal.

Con la llegada de la mecanización, la primera fase industrial trajo consigo tasas de alta productividad según los ciclos económicos. Ahora se ha transformado en la actual revolución del conocimiento basada en la tecnificación, globalización, digitalización e inmediatez. Así se ha generado un marco geoespacial y temporal que influye en la capacidad de adaptación del ser humano.

Qué problemáticas predominan en los empleos actuales

La actividad tradicional se caracterizaba por el trabajo físico, que podía ocasionar numerosos accidentes. Actualmente se habla de trabajo cognitivo por la aparición de factores y riesgos psicosociales que afectan tanto a la seguridad física como a la social o mental.

Por ejemplo, desde el punto de vista organizacional, el absentismo o presencialidad, los índices de productividad empresarial, la posibilidad de sufrir accidentes y daños a terceros o los inconvenientes para la conciliación de trabajo y familia están generando un clima insano para el individuo y la empresa.

Además, hay otras variables que deben evaluarse, como el estrés individual de los empleados, el surgimiento de violencia, el acoso o la inseguridad contractual. Todos pueden provocar efectos perniciosos para la salud laboral.

El estrés, entre los principales riesgos en el trabajo

Las técnicas para el estudio de riesgos psicosociales se empezaron a monitorizar en Estados Unidos en los años 90. En España se han analizado bajo la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo, en la que aparecen valores desde 1999 hasta el último en 2019.

Los resultados de estos documentos muestran que la intensidad del trabajo ha aumentado desde un 26 hasta un 34 %. Es decir, han crecido los casos en los que ‘siempre’ o ‘casi siempre’ se trabaja con ‘plazos ajustados’.

Del mismo modo, la casilla de ‘trabajar a gran velocidad’ ha experimentado un crecimiento del 27 al 33 %.

Por otra parte, en 2015 un 40 % de trabajadores confirmaba que su ritmo dependía del cumplimiento de ‘objetivos de producción o rendimiento’, mucho mayor que el 24 % que se recogió en 2005.

Las consecuencias más frecuentes se pueden agrupar en dos categorías: por un lado, las psicológicas y sociales, y, por otro, las físicas.

Sin embargo, solamente el 33 % de las empresas con más de 20 trabajadores en Europa afirma contar con un plan de acción para prevenir el estrés laboral.

El estrés puede influir en nuestra fisiología con alteraciones por hipertensión, enfermedad cardíaca, cicatrización de heridas, trastornos musculoesqueléticos, trastornos gastrointestinales e inmunocompetencia deficiente.

Además, los efectos en la salud social y conductual pueden ocasiona