Guerra 5G: De la conquista al espacio (1968) a la conquista tecnológica (50 años después)

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La guerra declarada por el presidente de los Estados Unidos Donald Trump a la gigante tecnológica china Huawei, ha puesto a millones de seres humanos en el mundo en jaque por las consecuencias de algo que ha pasado a ser incluso más importante que la carrera armamentista. De la conquista del espacio (1968) a la conquista tecnológica (50 años después).

 

Las redes de tecnología inalámbrica de quinta generación, o 5G, han experimentado su primer sacudón internacional por el dominio de las comunicaciones. La amenaza de veto al fabricante chino Huawei por parte de los Estados Unidos ha puesto a temblar a numerosas empresas dedicadas a la tecnología y operadores móviles, que colaboran con la firma asiática o incluso a las que dependen de ella para conseguir soportes de transmisión de datos a mayor velocidad, con menor desfase en el tiempo de respuesta y procedentes de muchos dispositivos conectados a la vez.

La crisis entre ambas superpotencias, que en la revista Time han definido como “la lucha más relevante por la supremacía tecnológica mundial desde que EEUU luchó contra la Unión Soviética para poner a un hombre en la luna”, ya se veía venir desde hacía tiempo. En diciembre, Meng Wanzhou, la directora financiera de Huawei e hija del presidente de la compañía Ren Zhengfei, fue detenida en el aeropuerto de Vancouver por un orden judicial que llegó de EEUU, acusada de haberse saltado las sanciones que la Casa Blanca había impuesto a Irán.

El bloqueo de Donald Trump a la economía persa sirvió como telón de fondo de otro momento importante en esta historia: la multa de 1.125 millones de euros que la compañía china ZTE (que cotiza en Wall Street) pagó al Gobierno estadounidense por violar la legislación que limita la exportación de bienes tecnológicos hacia Irán. Ya en 2018 el presidente norteamericano Donald Trump había señalado con el dedo a Huawei y ZTE, cuando rubricó la Ley de Autorización de Defensa que vetó los equipos de estas compañías chinas entre las agencias federales y sus contratistas.

Empero, como ha estado sucediendo últimamente, Donald Trump se ha visto forzado a dar un paso al costado y abrir un plazo de 60 días al veto impuesto por el Departamento de Comercio de su país al fabricante chino Huawei por el que le impide la actualización de sus sistemas operativos de Google. Ni la misma gigante estadounidense se tragó el anunció, aunque por tratarse de una orden federal estaba obligada a acatarla sin discusión. El anunció había precipitado una nueva escalada en la guerra comercial que sacude a las superpotencias, esta vez por el dominio de la tecnología 5G en pleno desarrollo. Trump está convencido que Huawei ha invadido el sagrado campo de la Seguridad Nacional; mostró sus garras y salió al ataque. Aunque el cálculo podría haber fallado el blanco según opinaron expertos tecnológicos; sin pruebas concretas que Huawei aterrizó en terreno prohibido.

 

EXPANSIÓN DE HUAWEI

A medida que pasaron los días -desde la amenaza- se han pretendido mitigar las consecuencias de que el segundo mayor fabricantes de teléfonos inteligentes (smartphones) resulte afectada en su expansión y crecimiento. Los chinos han sido algo más cautos. Han dicho que nada frenará el desarrollo de su tecnología. Sin amenazas veladas pusieron como colofón una serie de argumentos para desmentir que estén embarcados en cuestiones de espionaje en los Estados Unidos y sentenciaron que la amenaza del presidente de EEUU, Donald Trump, viene a causa de los adelantos que han desarrollado en la tecnología 5G que dominará el mercado digital n los próximos años.

Los afectados por esta guerra tecnológica están en todo el mundo. Huawei es la segunda en ventas solo detrás de Samsung y sus ejecutivos se han puesto plazos relativamente cortos para convertirse de aquí a poco en los primeros. De acuerdo a recientes estudios elaborados por organismos privados, Bolivia es el tercer país en Latinoamérica en el uso de smartphones, sólo detrás de Brasil y Colombia. Quiere decir que el anunció de una guerra tecnológica entre las superpotencias tiene también su efecto en este lado del planeta.

Sea como fuese, días después las represalias se incrementaron. El presidente chino Xi Jinping volcado en una de las ricas provincias de su inmenso territorio advirtió que el país dejará de exportar a EEUU los recursos naturales conocidos como ´tierras raras´ indispensables en la fabricación de dispositivos móviles, misiles y retro-transmisores requeridos en la industria de alta gama.

 

“Si controlas la innovación y el talento joven, controlas la tecnología”

En este cuadro, alentado por la sensación de que una guerra tecnológica afecta a ciudadanos en todo el mundo, dat0s conversó con Felipe Arce Rivera, estudiante boliviano de la Universidad de Florida, Consultor y Desarrollador en Tecnología. Él, además de contestar las inquietudes sobre las consecuencias de una guerra tecnológica y comercial entre los Estados Unidos y China, dice que la amenaza de Beijing en frenar las exportaciones de ´tierras raras´ podría afectar directamente el desarrollo tecnológico en los Estados Unidos.

 

¿Se puede producir una guerra tecnológica entre las dos mayores potencias comerciales del mundo? Es difícil decir si sí o no. Es verdad que la mayoría de las partes usadas en los teléfonos de último modelo son de los Estados Unidos, pero no todas. Huawei no usa los procesadores Qualcomm Snapdragons que vienen de los Estados Unidos, usan procesadores propios hechos en Shenzhen, en la China. En ese sentido, si alguien podría sobrevivir esta guerra seria Huawei. Donde están en problemas es en el tema del sistema operativo. Android es open source y es gratis para todos, pero Google es dueño propietario de la última y mejor versión de Android. Sin su versión, los teléfonos Huawei no tendrán actualizaciones de seguridad, o acceso a la tienda de apps de Google, la más grande del mundo. Entonces es complicado ver quién tiene más poder, pero en realidad todos, especialmente los consumidores, salen perdiendo.

 

¿Cómo afectaría en caso de que realmente se llegue a un rompimiento? Hablando más del tema de Android, el equipo de ingenieros de sistemas de Huawei ha mencionado que trabaja en una versión China de Android en caso de que esta guerra llegara algún día. Sería muy difícil que eso funcione de cualquier manera; tendrán que recrear la tienda de apps de Google para el mercado chino, sin contar las huelgas de trabajo que han estado pasando recientemente con los ingenieros chinos. Esta es mucho más una pelea de software entre Google y Huawei, y menos una de chips y antenas entre EEUU y China.

 

¿Quién pierde en esta guerra en caso de precipitarse? El miedo más grande de los dueños de teléfonos Huawei, debería ser seguridad y servicios de Google. Servicios como los mapas de Google, la app de Youtube, y otras apps importantes podrían estar fuera de la nueva implementación del Android chino. En el tema de seguridad, es muy importante mantener los sistemas operativos en la versión más reciente para no ser víctima de un ataque de virus o algo de esa naturaleza. De no ser así, los dueños de teléfonos Huawei estarían en un riesgo muy elevado de estos ataques.

Se dice que Huawei estaba ganando la delantera en el desarrollo de la tecnología G5, ¿es evidente esta afirmación? Lo que se dice sobre la tecnología 5G está compuesto casi completamente de especulación por ambos lados. Hay rumores que toda esta guerra de tecnología es para dejar que los servicios de comunicación americanos puedan ser los primeros con esta tecnología, pero es una mezcla de rumores y optimismo. Especialmente ahora que no hay buenas relaciones entre Huawei y los ingenieros norteamericanos, es muy difícil saber el progreso del tema 5G. Lo mejor para el futuro de los consumidores globales de la tecnología sería no poner restricciones en este tipo de productos. Mucho talento e innovación viene de otros lugares fuera de EEUU y no permitir la comunicación entre ingenieros de ambos países va en detrimento del desarrollo tecnológico. Inclusive, dentro de EEUU hay mucho debate sobre el tema de software y quién es el dueño. Recientemente, el caso Google y Oracle fue presentado ante la Corte Suprema de EEUU para proponer una decisión histórica en el tema de derechos de autor en el mundo de software.

 

¿Cree que la política en el desarrollo tecnológico seguirá desatando este tipo de controversias? Sería muy ignorante decir que la política no está involucrada en esta guerra. La verdad es que ahora, más que nunca, las innovaciones más grandes del mundo salen de California, y es una carta de trampa muy poderosa en el setting político mundial controlar el movimiento de esa tecnología. El presidente Trump planteó un punto válido, que los teléfonos Huawei tienen muchos vínculos con el Gobierno chino que podría ser usado para espiar a los usuarios. Es difícil confirmar esto, pero es casi seguro que tiene algo de verdad; la tecnología china tiene la tradición de darle acceso libre a su Gobierno, una excusa bastante válida como para poder empezar este embargo de tech.

 

¿Cuál es el futuro del desarrollo de la tecnología digital? Si las guerras del futuro son completamente económicas entonces los países deberían tratar de emular la experiencia norteamericana para atraer a los innovadores. Hasta ahora, toda vez que alguien con talento y oportunidad quiere irse a otro país para encontrar mejores oportunidades, especialmente en el tema de la tecnología, elige EEUU. Los países que están compitiendo (i.e. la China) tienen condiciones muy extremas con la regla de trabajo china de 9/9/6, quiere decir que trabajan de las 9 am hasta las 9 pm 6 días a la semana. Esto crea condiciones que destruye al profesional joven e incentiva a que se muden a EEUU. Esto le da una gran ventaja a las empresas norteamericanas en este tipo de guerra; si controlas la innovación y el talento joven, controlas la tecnología.

 

Las “tierras raras” en la guerra tecnológica entre EEUU y China


China produce el 93% de sus exportaciones de ´tierras raras´ a EEUU. Se trata de elementos clave en la electrónica. Son 17. Están situados en la parte baja de la tabla periódica de los elementos. Se las considera las vitaminas de la tecnología. Son los minerales conocidos como ´tierras raras´ o en inglés rare earth.

Sus nombres no suenan a la mayoría (lantano, itrio, escandio…), pero se encuentran en la mayoría de los objetos que nos rodean y en todo lo relacionado con la electrónica, generación de energías renovables y la eficiencia energética. Se utilizan en la fabricación de sistemas de iluminación de bajo consumo, pantallas de plasma LCD, altavoces, equipos de resonancia magnética, aerogeneradores, motores y baterías de coches híbridos, smartphones, etcétera”.


Importancia estratégica

Contrariamente a lo que su nombre indica, estas sustancias son bastante comunes. Pero una cosa es encontrarlos, otra es producirlos. El problema es que su extracción, además de peligrosa, es muy costosa porque hay que refinarlos y separarlos de otros elementos. El procedimiento además crea residuos tóxicos y emplea ácidos.

En la actualidad el 85% de la producción tiene lugar en China, que además es quién alberga en su subsuelo la mayoría de las reservas mundiales: el 55%. Para que se tenga una idea, Arabia Saudí, que domina el mercado del crudo, cuenta con el 15% de las reservas de petróleo. Ya lo dijo Deng Xiaoping en 1992: “Oriente Medio tiene petróleo, China tiene ´tierras raras´”. Además, la demanda de estos metales está en aumento y según la consultora Roskill sus precios subirán un 15% anual en los próximos tres años.

Así que China, en pleno conflicto con EEUU tras el caso de Huawei, tiene la sartén por el mango. Los analistas han llegado a hablar de que dispone de un “botón nuclear”. Porque si decidiera cortar las exportaciones de estos minerales podría poner en jaque a EEUU, que compra a Pekín más del 90% de ´tierras raras´ para su estratégico sector de defensa.

 

Minerales raros en Bolivia

En Bolivia no se explotan estos minerales ya que salen junto a los minerales tradicionales y el proceso de separación requiere a personal experto y tecnología especifica bastante cara. En Perú se vendía el cobre como mineral tradicional, pero la empresa extranjera que explota el mineral comenzó a investigar y se dieron cuenta que el cobre estaba con minerales raros.

Por el momento se conoce como único mineral raro en Bolivia el Escandio que se explota en el Cerro Manomó ubicado en la comunidad San Simón, provincia Velasco en el departamento de Santa Cruz de la Sierra.