Claves para entender Ucrania
Por: Paola Bianco* - P√°gina 12
Marzo 2014

En s√≥lo diez d√≠as, Ucrania pas√≥ de un escenario de guerra civil a otro de secesi√≥n -o desintegraci√≥n territorial- y, a la par, de guerra contra un enemigo extranjero. La polarizaci√≥n "interna" entre sectores proeuropeos y promoscovitas, delineada en las continuas y violentas manifestaciones en contra del gobierno de Viktor Yanucovich, desde que se neg√≥ a firmar un Acuerdo de Cooperaci√≥n con la Uni√≥n Europea (UE) y, en un giro hacia Rusia, acept√≥ el acuerdo que le ofreci√≥ el gobierno de Mosc√ļ para importar gas a precios subsidiados, condujo a la destituci√≥n del presidente y a la conformaci√≥n de un "gobierno de transici√≥n" -previa violaci√≥n por parte de la oposici√≥n del acuerdo firmado con el gobierno depuesto para buscar una salida negociada al conflicto, del cual Alemania, Francia, Polonia y Rusia eran garantes-, que el presidente ruso, Vladimir Putin, calific√≥ como "el resultado de una insurrecci√≥n armada" y como "un golpe de Estado anticonstitucional".

El nuevo gobierno, nacido de las filas de la oposici√≥n prooccidental y con algunos miembros ultranacionalistas, por no decir fascistas, que la Uni√≥n Europea se apresur√≥ a reconocer, lejos de resolver la crisis pol√≠tica reconfigur√≥ el conflicto. El Kremlin denunci√≥ a trav√©s del canciller, Serguei Lavrov, que "los que han tomado el poder en Ucrania est√°n imponiendo su victoria para atacar los derechos fundamentales de los rusos" y "hay que defenderse de esta agresi√≥n", visi√≥n que motiv√≥ el desplazamiento de buques militares desde las bases rusas del Mar del Norte y del B√°ltico, adem√°s de blindados, a la base militar rusa del Mar Negro, en la pen√≠nsula de Crimea. La pen√≠nsula de Crimea est√° bajo soberan√≠a ucraniana, pero por dos acuerdos firmados en la posguerra fr√≠a, Rusia conserv√≥ el derecho a mantener el 86 por ciento de sus fuerzas militares en el territorio, que le alquil√≥ a Ucrania hasta el a√Īo 2042. A la par, Estados Unidos anunci√≥ medidas de apoyo militar a los pa√≠ses de la Alianza Atl√°ntica (OTAN) que limitan con Rusia, en un intento por aumentar la correlaci√≥n de fuerzas a su favor y de restarle influencia a Rusia.

A este escenario en el cual Wa-shington y Mosc√ļ se disputan el control militar regional, se sum√≥ el desconocimiento del gobierno de Kiev por parte de los habitantes de la regi√≥n de Crimea, de fuerte identidad rusa, que adelantaron la realizaci√≥n de un refer√©ndum de autonom√≠a regional para el 16 de marzo. La regi√≥n de Doniestk se pronunci√≥ en la direcci√≥n de un refer√©ndum auton√≥mico -Kiev, Crimea y Doniestk son las tres regiones m√°s importantes de Ucrania-.

En medio de la escalada, Alemania, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, adem√°s de la ONU, llamaron a Rusia a respetar la "soberan√≠a" y la "integridad territorial" de Ucrania y, a la vez, el presidente Barack Obama advirti√≥ a Mosc√ļ que "si contin√ļan en el camino actual -de mantener a sus fuerzas militares en Crimea-, nosotros estamos entonces examinando una serie de pasos econ√≥micos y diplom√°ticos, que aislar√°n a Rusia y tendr√°n un impacto negativo en su econom√≠a y estatus en el mundo", a lo que Putin respondi√≥ que las sanciones internacionales contra Rusia ser√≠an contraproducentes y perjudicar√≠an a todas las partes, en un mundo "donde todo est√° relacionado y todos dependen unos de otros". La verdad es que Ucrania tiene una enorme importancia geoestrat√©gica para todos los actores involucrados en el conflicto, lo que hace dif√≠cil pensar en un escenario de confrontaci√≥n militar abierta. Por su territorio pasan cuatro gasoductos que transportan desde Rusia el 80 por ciento del gas que consume Europa y el 50 por ciento del gas que consumen los propios ucranianos. Rusia es, a la vez, uno de los principales mercados para los productos provenientes de Ucrania.

Pero la posibilidad de una de-sintegraci√≥n del territorio de Ucrania, de la que ahora europeos y norteamericanos previenen a Rusia, es muy alta y est√° relacionada con la crisis de legitimidad interna ya se√Īalada, en la que mucho tienen que ver los intereses de la UE y de los organismos financieros en las empresas ucranianas y en los pr√©stamos internacionales hacia el pa√≠s. El acuerdo de cooperaci√≥n con el bloque europeo, que el depuesto Yanucovich se neg√≥ a firmar y que implica duras condiciones de ajuste, recortes del Estado y privatizaciones de las empresas ucranianas, a cambio del financiamiento por parte del FMI para afrontar la crisis por la que atraviesa el pa√≠s -en la misma direcci√≥n va el anuncio del gobierno de Obama de una "ayuda" de 10 mil millones de d√≥lares y el pr√©stamo que anunci√≥ Bruselas por 11 mil millones de euros para Kiev-, y de la futura incorporaci√≥n del Estado al bloque fue el disparador de la crisis. En aquel momento, las manifestaciones de sectores medios, movilizados por las "oportunidades" que pod√≠a brindar la integraci√≥n en la UE -b√°sicamente visas-, incentivados en sus reivindicaciones por una oposici√≥n pro Occidente, que en lugar de orientar institucionalmente las reivindicaciones se dedic√≥ a incentivar la violencia, y las t√°cticas de un gobierno que, en vez de buscar consensos, intent√≥ imponer el orden represivo, terminaron en la conformaci√≥n de un gobierno faccioso, sin legitimidad. A esto hay que agregarle la intervenci√≥n en los asuntos internos del pa√≠s de la cual la conversaci√≥n filtrada -en YouTube- entre la secretaria de Estado adjunta para Europa y el embajador norteamericano en Ucrania, en la que discuten la "transici√≥n pol√≠tica" en el pa√≠s, dej√≥ rastros.

* Analista internacional (Flacso).

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