George Lucas levanta un museo contra las fronteras del arte

Rodrigo Romaneli | Diario Red
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Lucas Museum of Narrative Art
Foto: Lucas Museum of Narrative Art

El creador de Star Wars ha sostenido durante años que las historias capaces de conmover a millones de personas poseen un valor cultural comparable al de cualquier obra legitimada por museos, críticos o academias.

El próximo 22 de septiembre, la ciudad de Los Ángeles abrirá las puertas de una de las apuestas culturales más ambiciosas de las últimas décadas. Tras años de retrasos, cambios de rumbo y una inversión que ronda los 1.000 millones de dólares, el Lucas Museum of Narrative Art recibirá por fin a sus primeros visitantes.

Financiado íntegramente por George Lucas y su esposa, la empresaria Mellody Hobson, el proyecto no nace con la intención de ocupar un lugar más en el ecosistema museístico estadounidense. Su objetivo es mucho más amplio. Lucas lleva medio siglo defendiendo que el arte no pertenece únicamente a los espacios legitimados por las academias, los críticos o los grandes coleccionistas. El museo es la materialización de esa idea. Un lugar donde los cómics, la ilustración, la fotografía documental, el cine y la pintura compartan el mismo rango cultural.

El edificio es una declaración de principios antes incluso de cruzar la entrada. Diseñado por el arquitecto Ma Yansong y el estudio MAD Architects, con el apoyo técnico de Stantec, el complejo ocupa más de 30.000 metros cuadrados en Exposition Park y se asemeja a una gigantesca estructura orgánica suspendida sobre el paisaje urbano.

Su exterior está formado por cerca de 1.500 paneles de fibra de vidrio ensamblados como una enorme pieza escultórica. En el interior predominan las curvas, las superficies cálidas, las escaleras helicoidales y los espacios abiertos. Todo parece pensado para romper con la solemnidad de los museos tradicionales y acercar la experiencia al visitante común.

El complejo estará rodeado por más de cuatro hectáreas de jardines y zonas verdes. También contará con dos salas de cine, espacios educativos, áreas de restauración y una biblioteca pública gratuita que podrá visitarse sin necesidad de adquirir entrada.

El corazón del museo es la colección personal que George Lucas ha reunido durante más de cincuenta años. Comenzó cuando aún era estudiante y compraba páginas originales de cómics por apenas 30 dólares en una época en la que el mercado del arte las consideraba poco más que material desechable.

Hoy esa colección supera las 40.000 piezas. Para la apertura se han seleccionado unas 1.200 obras distribuidas en más de treinta galerías y una veintena de exposiciones temáticas.

La propuesta rompe deliberadamente con las jerarquías tradicionales del mundo del arte. Lucas nunca ha ocultado su rechazo a la idea de que una obra valga más por el prestigio de la institución que la exhibe que por su capacidad para conectar con las personas.

“Mi sensación es que el arte es emocional, no intelectual. ¿Te conecta emocionalmente con algo? Entonces es arte. Si no, no lo es”, ha afirmado el cineasta.

Bajo esa premisa, las exposiciones agrupan obras de distintas divididas alrededor de historias universales como el amor, el trabajo, la comunidad o la aventura.

Entre las piezas más destacadas figuran obras de Frida Kahlo, incluida su célebre Autorretrato dedicado al Dr. Eloesser, junto a trabajos de Thomas Hart Benton, Kerry James Marshall y Charles White.

La ilustración ocupa un lugar central. El museo alberga la mayor colección del mundo de Norman Rockwell, incluyendo Shuffleton’s Barbershop, una de las imágenes más reconocibles de la vida cotidiana estadounidense. Sus obras convivirán con las de Maxfield Parrish, N. C. Wyeth y George Hughes.

El cómic recibe un protagonismo poco habitual en una gran institución museística. Los originales de Jack Kirby, Mœbius, Frank Miller, Marie Severin, Jim Lee y Alison Bechdel se exhibirán como parte fundamental de la historia visual contemporánea. También habrá espacio para las ilustraciones de Frank Frazetta, Julie Bell y Boris Vallejo.

La narrativa infantil y la fotografía documental completan el recorrido. Dibujos originales de clásicos como Peter Rabbit o Winnie-the-Pooh compartirán espacio con imágenes históricas de Dorothea Lange, Robert Capa y Gordon Parks, además de obras públicas de Judy Baca y Diego Rivera.

Aunque el nombre de George Lucas hace inevitable pensar en Star Wars, la saga apenas ocupará una pequeña parte del conjunto.

Solo una de las veinte exposiciones principales estará dedicada al universo cinematográfico creado por el director. Bajo el título Star Wars in Motion, la muestra se centrará en los procesos creativos y artesanales que dieron forma a las seis primeras películas.

Entre las piezas expuestas habrá objetos originales utilizados durante los rodajes, como el traje de C-3PO usado por Anthony Daniels, un casco de producción de Darth Vader, el vestuario de Chewbacca, el vehículo Landspeeder de Luke Skywalker o la motocicleta monociclo del General Grievous.

La exposición también reivindicará el trabajo de artistas y diseñadores que ayudaron a construir el imaginario visual de la saga, desde Doug Chiang hasta Ralph McQuarrie. Para Lucas, esas ilustraciones conceptuales forman parte de la misma tradición narrativa que conecta los murales, la pintura, la literatura popular y el cine.

La construcción del museo ha estado lejos de ser un camino de rosas. La inauguración prevista inicialmente para 2021 fue aplazándose por la pandemia del COVID y diversos problemas técnicos. Durante el último año también se produjeron importantes cambios internos. La directora ejecutiva Sandra Jackson-Dumont abandonó la institución tras una reorganización que concentró en George Lucas el control de los contenidos y la dirección artística. Más tarde llegaron despidos en distintos departamentos y, a finales de 2025, dimitió la comisaría Pilar Tompkins Rivas.

Hoy el museo funciona sin una figura equivalente en su organigrama. Es el propio Lucas quien supervisa directamente la puesta en escena de la colección junto a un equipo de colaboradores de confianza.

Cuando las puertas se abran en septiembre, el público tendrá la última palabra. En juego está una discusión que atraviesa décadas de debates culturales sobre quién tiene autoridad para decidir qué merece ser considerado arte. Lucas ha sostenido durante años que las historias capaces de conmover a millones de personas poseen un valor cultural comparable al de cualquier obra legitimada por museos, críticos o academias. El Lucas Museum nace como la materialización de esa idea y como el intento más ambicioso de demostrarla ante el mundo.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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