Biodiversidad: La reunión mundial más importante ya está sucediendo y no te has enterado

Por Catrin Einhorn | The New York Times
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Biodiversidad-tortura atrapada por red pesquera
Foto: Brian Inganga/Associated Press

Mientras 20.000 líderes gubernamentales, periodistas, activistas y celebridades de todo el mundo se preparan para desembarcar en Glasgow para una cumbre climática crucial que comienza a finales de este mes, otra reunión internacional de alto nivel sobre el medioambiente comenzó esta semana. El problema que se pretende abordar es el rápido colapso de las especies y los sistemas que sostienen colectivamente la vida en la Tierra.

Lo que está en juego en ambas reuniones es igual de importante, dicen muchos científicos destacados, pero la crisis de la biodiversidad ha recibido mucha menos atención.

“Si la comunidad mundial sigue viéndola como un acontecimiento secundario y continúa pensando que el cambio climático es lo que realmente hay que escuchar ahora, para cuando se den cuenta de lo de la biodiversidad podría ser demasiado tarde”, dijo Francis Ogwal, uno de los líderes del grupo de trabajo encargado de diseñar el acuerdo entre las naciones.

Como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad están interrelacionados, y de manera potencial podrían lograrse soluciones beneficiosas para todos o caer en círculos viciosos de destrucción, los científicos afirman que deben abordarse conjuntamente. Pero sus cumbres mundiales están separadas, y una eclipsa a la otra.

“La concienciación aún no está donde debería estar”, afirma Hans-Otto Pörtner, biólogo e investigador del clima que ha ayudado a dirigir la investigación internacional sobre ambos temas. Las llama “las dos crisis existenciales que la humanidad ha provocado en el planeta”.

Aparte de las razones morales para que los seres humanos se preocupen por las demás especies de la Tierra, hay razones prácticas. En el nivel más básico, las personas dependen de la naturaleza para sobrevivir.

“La diversidad de todas las plantas y animales hace que el planeta funcione”, afirma Anne Larigauderie, ecologista que dirige un importante grupo intergubernamental sobre biodiversidad. “Garantizan que tengamos oxígeno en el aire, que tengamos suelos fértiles”.

Si se pierden demasiados actores en un ecosistema, este dejará de funcionar. La abundancia promedio de especies autóctonas en la mayoría de los principales biomas terrestres ha disminuido al menos un 20 por ciento, sobre todo desde 1900, según un importante informe sobre el estado de la biodiversidad mundial publicado por el panel de Larigauderie, la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas. Se calcula que un millón de especies están en peligro de extinción.

El cambio climático es solo uno de los motores de la pérdida de biodiversidad. Por ahora, el principal culpable es el ser humano que destruye el hábitat con actividades como la agricultura, la minería y la tala. En el mar, es la sobrepesca. Otras causas son la contaminación y las especies introducidas que expulsan a las autóctonas.

“Cuando hay dos crisis existenciales concurrentes, no se puede elegir solo una para centrarse en ella, sino que hay que abordar ambas, por muy difíciles que sean”, dijo Brian O’Donnell, director de la Campaña por la Naturaleza, un grupo de defensa. “Esto es el equivalente a tener al mismo tiempo una llanta baja y la batería muerta en tu carro. Si solo arreglas una, sigues atascado”.

Esta semana, funcionarios de medioambiente, diplomáticos y otros observadores de todo el mundo se reunieron en línea, y un pequeño grupo se reunió en persona en Kunming, China, para la reunión, la decimoquinta conferencia de biodiversidad de las Naciones Unidas.

Estados Unidos es el único país del mundo, además del Vaticano, que no forma parte del tratado subyacente, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, situación que se atribuye en gran medida a la oposición republicana. Los representantes estadounidenses participan al margen de las conversaciones, al igual que los científicos y los defensores del medio ambiente.

Debido a la pandemia, la conferencia se ha dividido en dos partes. Mientras que esta parte virtual se dedicó en gran medida a suscitar la voluntad política, los países volverán a reunirse en China en primavera para ratificar una serie de objetivos destinados a atajar la pérdida de biodiversidad. El objetivo será adoptar un pacto por la naturaleza similar al Acuerdo de París sobre el cambio climático, dijo Elizabeth Maruma Mrema, secretaria ejecutiva del convenio.

El año pasado, las autoridades informaron de que los países del mundo no lograron en gran medida los objetivos del anterior acuerdo mundial sobre biodiversidad, celebrado en 2010.

Si los nuevos compromisos no se traducen en “políticas eficaces y acciones concretas”, dijo Mrema esta semana en la reunión, “corremos el riesgo de repetir los fracasos de la última década”.

El borrador de trabajo incluye 21 objetivos que actúan como un plan para reducir la pérdida de biodiversidad. Muchos son concretos y medibles, otros más abstractos. Ninguno es fácil. Incluyen, en resumen:

  • Crear un plan, en todos los territorios y las extensiones de agua de cada país, para tomar las mejores decisiones sobre dónde realizar actividades como la agricultura y la minería, conservando al mismo tiempo las zonas intactas.

  • Garantizar que las especies silvestres se cazan y pescan de forma sostenible y segura.

  • Reducir las escorrentías agrícolas, los pesticidas y la contaminación por plásticos

  • Usar los ecosistemas para limitar el cambio climático al almacenar en la naturaleza el carbono que calienta el planeta.

  • Reducir los subsidios y otros programas financieros que perjudican a la biodiversidad en al menos 500.000 millones de dólares al año, la cantidad estimada que los gobiernos gastan en apoyar combustibles fósiles y prácticas agrícolas potencialmente perjudiciales

  • Salvaguardar al menos el 30 por ciento de la tierra y los océanos del planeta para 2030.

En los preparativos de la conferencia, esta última medida, impulsada por los ecologistas y un número creciente de países, es la que ha recibido más atención y recursos. El mes pasado, nueve grupos filantrópicos donaron 5000 millones de dólares al esfuerzo, conocido como 30×30.

“Es llamativo”, dijo E. O. Wilson, un influyente biólogo y profesor emérito de la Universidad de Harvard. Dijo que esperaba que 30×30 fuera un paso en el camino para conservar algún día la mitad del planeta para la naturaleza.

Los grupos indígenas han observado con esperanza y preocupación. Algunos celebran la ampliación y piden una cifra superior al 30 por ciento, mientras que otros temen perder el uso de sus tierras, como ha ocurrido históricamente en muchas zonas reservadas para la conservación.

El debate subraya una tensión central que recorre las negociaciones sobre la biodiversidad.

“Si esto se convierte en un plan puramente de conservación de la naturaleza, va a fracasar”, dijo Basile van Havre, líder, junto con Ogwal, de uno de los grupos de trabajo del convenio. “Lo que necesitamos es un plan para la naturaleza y las personas”.

Dado que la población humana mundial sigue aumentando, los científicos afirman que es necesario un cambio transformador para que el planeta pueda sostenernos

“En realidad, tenemos que ver todos los esfuerzos humanos, si se quiere, a través de la lente de la biodiversidad y la naturaleza”, dijo Larigauderie. Dado que todo el mundo depende de la naturaleza, señaló, “todo el mundo es parte de la solución”.

 

Catrin Einhorn cubre la vida silvestre y la extinción para la sección Clima. También ha trabajado en la sección de Investigaciones, donde formó parte del equipo del Times que recibió el Premio Pulitzer 2018 al Servicio Público por su reportaje sobre acoso sexual. @catrineinhorn