El lado hippie de Steve Jobs

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Un gusano de seda californiana escondido en camisetas y jeans desteñidos; le encantaba caminar descalzo y se guiaba por los canciones revolucionarias de Bod Dylan. Un rebelde adepto a los viajes de LSD y jornadas espirituales por la India, que prefería pasar horas meditando a asistir a las clases en la universidad. Así aparece retratado el mago de las computadoras Steve Jobs (1955-2011), en la aguardaba cine biografía “Jobs”, que se estrenará en los cines de los Estados Unidos en agosto y próximamente también en Bolivia. Su lanzamiento previsto para principios de año fue postergado por no estar causando ruido necesario. Lo contrario sucede ahora, cuando cada vez despierta más controversia – y la razón no es la escalada del galán Ashton Kutcher para vivir el papel del multimillonario de la tecnología que ha declarado que sentía miedo interpretar a Jobs-. Con apariencia demasiado dócil para interpretar al malhumorado y arrogante empresario, Kutcher ha sido elogiado por su interpretación meticulosa, que reproduce el acento y gestos mínimos del genio. Lo que ha causado controversia es todo lo contrario: el perfil cinematográfico de Steve Jobs no haría justicia a la riqueza de su personalidad.

Esa advertencia fue levantada por una figura clave en la historia, el ingeniero de software Steve Wozniak, socio de Jobs en la creación de Apple, interpretado en la película por Josh Gad. Él teme que la gente salga del cine con la imagen de un santo en la cabeza. “Jobs fue una de las personas que llevó a la compañía de fracaso en fracaso”. El marketing de Apple fue creado tres años después de su salida y por gente que él despreciaba”, dijo Wozniak. El exsocio se refiere al período en el que su colega se aisló, por no alinear con el pensamiento del equipo. Más tarde, volvería al grupo con más madurez – pero no menos visionario. “Aquí es el lugar de locos, inadaptados y rebeldes. Gente loca como para pensar que pueden cambiar el mundo”, dice en una escena de la película. Es simplemente mostrando los altibajos del CEO de Apple, donde radica la grandeza del mayor innovador de la computadora.

El director Joshua Michael Stern optó por centrarse en los años de su juventud, cuando sale de la universidad de Reed, cae de cabeza en las drogas y se interesa en el arte. Hijo adoptivo y víctima de Bullying (acoso) escolar durante la infancia, en la vida real Jobs capitalizó ese rechazo pensando que era un elegido, una persona especial. Todo eso suma en la formación de una mente que enfrenta grandes riesgos y desafíos -el vértice sería la creación de la computadora personal que funciona como una pieza de diseño-.

La película comienza con el lanzamiento de un sueño de consumo de la época, el iPod;  lo que suena como un comercial de Apple. A pesar de este panorama positivo, Stern resalta que no se equivocó en mostrar el lado oscuro de Jobs, ilustrado en otros pasajes por su resistencia a aceptar, a los 20 años, la paternidad de su primera hija.

Al centrar la trama en un período determinado del personaje y no en su vida misma, la cine biografía “Jobs” atrae cada vez más opinión pública y productores. “Historias sobre toda una vida corren el riesgo de caer superficiales y muy aburridas”, dice Stern. En la misma línea los próximos títulos serán dedicados a la princesa Diana, el piloto de Fórmula 1 Niki Lauda, ​​el pianista Liberace e incluso la actriz porno Linda Lovelace. Lo que llama la atención en estas películas es que el perfil de los escogidos es actual. La elección de estos personajes, en lugar de personajes históricos como Napoleón o Cleopatra, se basa en la curiosidad del público por la vida privada de las celebridades.

Otras cine biografías

Linda Lovelace

Se hizo famosa con la película pornográfica Garganta profunda (1972), dirigida por el director porno Gerard Damiano. La película se centra en un tipo de felación en el que Linda se había especializado mientras ejercía la prostitución.

Aunque inicialmente la cinta pasó desapercibida, su posterior éxito logró que la cinta pasara de proyectarse en locales clandestinos a salas de cine comerciales. Esto hizo intervenir a las autoridades que trataron de impedir su difusión. Tras los múltiples intentos fallidos para prohibir la cinta y de procesar al director y a los productores finalmente lograron condenar al actor principal. Harry Reems a cinco años de cárcel en un juicio muy controvertido. La administración buscaba un chivo expiatorio. Reems había sido contratado como ayudante de iluminación pero al abandonar el actor principal el rodaje le ofrecieron ser protagonista a cambio de 100 dólares.

Algunos periódicos, personajes famosos y estrellas del cine, como Jack Nicholson, Gregory Peck y Warren Beatty, veían en la sentencia un ataque contra la libertad de expresión y se inició una campaña a favor de Harry Reems donde también colaboró Linda Lovelace. El famoso abogado Alan Dershowitz intentó revocar la condena, que finalmente fue confirmada siendo firmada por Jimmy Carter.

Lady Di

Su polémica muerte, acaecida el 31 de agosto de 1997 en el túnel de la plaza del Alma en París en un accidente de automóvil junto a su pareja, el egipcio Dodi Al-Fayed, la convirtió en un mito de la cultura británica y en un personaje imprescindible de la historia mundial reciente. Tras divorciarse de su marido, perdió la condición de Su Alteza Real, aunque conservó el título de princesa de Gales.

Niki Lauda

Fue campeón del mundo de Fórmula 1 en 1975, 1977 y 1984. En 1976, Lauda sufrió un grave accidente en el Gran Premio de Alemania que le produjo graves quemaduras que le dejaron marcas de por vida. Retirado de las carreras en 1978, puso su propia compañía aérea, Lauda Air. Las deudas y una larga querella con la compañía Austrian Airlines lo obligaron a volver en 1982. Se retiró definitivamente de la competición en 1985.