“Mamá, cuéntame otra vez”, nuevo libro de Amalia Decker

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“Mamá,  cuéntame otra vez”, la última novela de Amalia Decker, es un  libro amable: una lección de historia narrada con amor, sabor, dolor y muchas horas de escarbar documentos, datos y sobre todo recuerdos que mal dormían en las mentes de otras protagonistas de ficción, pero de anclaje real.

¿Es “Mamá, cuéntame otra vez” una novela histórica? Puede decirse que sí, porque desde la ficción ha plasmado verdades subjetivas, que revelan las escondidas verdades objetivas de los hechos, incluidos los letales equívocos del proceso que marcó a Bolivia y a muchos países de la región, en las épocas de la lucha armada.

Y es, también un libro de amor: amor materno, filial, paterno, amor de amar sin concesiones y amor erótico, también amor solidario y amor político a rajatabla. Así, la novela logra desgranar confesiones, a la vez amorosas y entrañables, frente a otras desgarradoras y horribles.

En el transcurso de dos generaciones, Amalia cruza y entrecruza esas confesiones, como “pesados bultos que cargamos”, dice, surgidos al calor de la Revolución Cubana y su incursión-expansión en Bolivia.

Leyendo a Amalia, volví a ver “las entrañas de una generación”, como la califica ella. Me confronté a las dos caras de la naturaleza humana, con su canalla a cuestas y, al mismo tiempo, a sentimientos y a ideales superiores. La autora desnuda esas dos caras, sin piedad, la una; con amor la otra.

Me dejó el sabor de un “déja vu”, urdido desde el Caribe con las tácticas y las estrategias para la lucha armada; desde Europa, donde tejíamos los hilos de la retaguardia que nunca pudo ser, y desde Bolivia, donde se gestaba la guerrilla de Inti, que tampoco nunca fue, pues murió asesinado, aunque hubo otra, la de Teoponte.

Lo que se vivió en la época que narra Amalia en clave de ficción histórica, la pasada y la actual, es eminentemente política. Y aquí me permito una aclaración necesaria: yo soy producto de la Revolución Cubana, como mucha juventud de los años 60 y 70 que nos enamoramos no tanto de los barbudos que bajaron de la Sierra Maestra, ni del Che, sino de las ideas de justicia y libertad que encarna toda revolución, como hazaña de la historia.

Y al final,  no hubo en nuestro país revolución, ni igualdad, ni libertad y la clase obrera no fue vanguardia de nada ni de nadie. Queda una sensación de equívocos, entre otras realidades y la obligación ética de volver a esa historia pasada con mirada crítica, pero nunca desamorada. Así lo hace Amalia Decker. Por eso digo que “Mamá, cuéntame otra vez” es una novela amable, que cuenta las rebeldías, las angustias, las pasiones y los errores de la generación anterior a la democracia, que años más tarde también contribuyó a  recuperar.

Y es un deber de la memoria que Amalia cumple en su novela:   recordar a los muertos y a los vivos de esos tiempos. Los últimos, como los sobrevivientes de la derrota personal y colectiva, algunos lúcidos para reconocer los errores. Y también denunciar la persecución feroz y las torturas de las que fueron víctimas los jóvenes quienes militaban en la izquierda, en los partidos comunistas, las guerrillas  y sus tantos afines.

Aparte de las historias contadas en “Mamá: cuéntame otra vez”, hay otras nunca contadas. Eran parte de la compartimentación, que a mucha gente salvó la vida aquí y en otras latitudes.  Eso explica en parte ‘los silencios’ que Amalia dio luz en su novela. Los que cuenta con recursos literarios, matizando con recetas de cocina. Sus platos me gustaron tanto, como sus paseos por La Paz o por París. Pero ¡cómo me emocionaron los diálogos en la forma y en el contenido tan fielmente cubanos, y los paseos de la protagonista y sus amigas por La Habana! ¡Qué ciudad, esa ciudad!

Y como sigue habiendo “mucho que defender”, según decía Octavio Paz, el  libro de Amalia es un buen ejercicio político para defender esa parte de la historia de Bolivia que buscó la liberación de la opresión vía la lucha armada. No era ese el camino, pero no lo sabíamos entonces. Lo sabemos hoy, porque ni la violencia ni el ‘cambio per se’, pueden dar origen a un nuevo orden donde se respeten las libertades humanas básicas.

Las mujeres de “Mamá, cuéntame otra vez” lo tienen muy claro. Los hombres también.

El libro preserva el deber de la memoria, además de ser una novela donde el amor emana de todas sus páginas.

 

La autora

“Mamá, cuéntame otra vez”, es la cuarta novela que Amalia Decker publica, esta vez, bajo el sello del grupo editorial Kipus. La novela participó en la Feria del Libro de Lima, en el mes de junio y fue presentada por Carlos Mesa. En la Feria Internacional del Libro de La Paz, fue el libro más vendido de ese evento cultural. En Cochabamba, se estrenó con la segunda edición. En ambos casos, el presentador también fue Carlos Mesa. En Santa Cruz, Susana Seleme Antelo y Carlos Hugo Molina, se encargaron de presentar la novela.

El Grupo Edirorial Kipus, asimismo, resolvió hacer este año  nuevas ediciones de los primeros libros de Amalia Decker, “Carmela” (2001), “Tardes de lluvia y chocolate” (2005) y “Yo, la reina e sus sueños”( 2009). Las dos primeras fueron traducidas al portugués y al italiano.

 

 

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