200 millones podrían volver a la pobreza en AL

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Foto: Wilson Cahuaya Los Tiempos

El crecimiento de la última década permitió una reducción a casi la mitad de la pobreza en América Latina, pero creó también una población extremadamente vulnerable a la actual desaceleración económica regional.

El estudio más reciente sobre el tema del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que abarca a 18 países de la región, señala que el 38 por ciento de la población está en este limbo. Son 200 millones de personas que no son pobres, pero tampoco subieron a la clase media y corren peligro de perder sus conquistas, explica a la BBC Alfredo González, especialista en Pobreza y Desarrollo Humano de América Latina del PNUD.

El estudio se concentra en tres sectores: pobres, clase media y vulnerables. La clase media (con ingresos entre 10 y 50 dólares diarios) creció en 82 millones de personas, pasando de 21 por ciento de la población en 2000 al 34 por ciento en 2012. Los pobres (ingresos de cuatro dólares o menos) mermaron en 16,4 puntos, del 41,7 por ciento al 25,3 por ciento: 56 millones salieron de la pobreza. La parte vacía del vaso son los vulnerables que aumentaron 3,4 por ciento, del 34,4 al 37,8 por ciento: 43 millones de personas.

“Un sector de personas que dejaron la pobreza pasó a formar parte de la clase media”, dice González, pero para muchos el salto fue de un solo peldaño, de la pobreza a la vulnerabilidad”.

Ahora, la desaceleración económica regional aumenta el peligro de que ese universo pueda volver a la pobreza. “Hay una clase media asentada durante generaciones que acumuló patrimonio heredable y tuvo acceso a salud y educación. Esta clase media tiene mayor solidez que los sectores que acaban de dar el salto desde la pobreza”, puntualiza González.

De la mano del aumento de las materias primas y la demanda china, la región creció 3,7 por ciento de promedio anual, cuatro veces más que en las dos décadas previas (1980-2000).

Al mismo tiempo, se financiaron planes focalizados del Estado para combatir la pobreza, como las transferencias condicionales en los que la ayuda económica depende de que la familia garantice escolaridad y salud de los niños.

Estos planes permiten también mejorar los ingresos de los pobres y allanar el camino para que una nueva generación crezca con mejor acceso a bienes sociales.

El Plan Familias y el Jefes y Jefas de Hogar en Argentina, el Bono Juancito Pinto y Juana Azurduy en Bolivia, el Chile Solidario, Familias en Acción en Colombia, el Bono de Desarrollo Humano en Ecuador y Oportunidades en México son algunos ejemplos.

El futuro en el continente

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) recortó en agosto pasado su pronóstico de crecimiento anual para la región del 2,7 al 2,2 por ciento, una caída respecto a 2013.

Con esta caída del crecimiento se pone en peligro uno de los pilares de estos cambios pero, según el PNUD, el problema que enfrenta la región va más allá de la cuestión meramente económica. “Las políticas sociales tuvieron un éxito indudable, pero ahora se necesita avanzar hacia núcleos más duros y resistentes de nuestra estructura económico-social como la política impositiva que es claramente regresiva”, señala González.

Los impuestos pueden ser directos (a la renta y la propiedad) o indirectos (al consumo). Mientras los primeros favorecen la equidad bajo el principio de que el que más tiene más paga, el impuesto al consumo -también llamado al valor agregado o IVA- tiene un impacto regresivo: el rico y el pobre pagan lo mismo por el precio de un producto.

Un reciente trabajo sobre la política fiscal regional de la Cepal halló que en América Latina menos de un tercio de la recaudación corresponde a impuestos directos. Europa es el ejemplo inverso.

A esto se suma la enorme evasión fiscal que hay en la región, como se ve en la presencia de México y Venezuela entre los diez países con mayor fuga de capitales, según la ONG Global Financial Integrity (GFI).

Bolivia

Según el estudio de la Cepal, en Bolivia, la población encasillada en la categoría “pobreza” (ingresos de cuatro dólares diarios o menos) se redujeron en 32,2 por ciento entre 2000 y 2012, la mayor disminución porcentual del continente latinoamericano.

Por el contrario, el peldaño de los “vulnerables” (entre cuatro y 10 dólares diarios) subió en 19,6 por ciento, también el crecimiento porcentual más alto.

Finalmente, la clase media (entre 10 y 50 dólares) creció en 15,2 por ciento, el tercer crecimiento más alto de la región después de Perú y Argentina.