Algunos presidentes buscan amigos en puestos claves de sus gobiernos en plena crisis del coronavirus

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Foto: Infobae

Aun cuando muchos expertos advierten que en el hemisferio Sur se incrementarán los contagios del nuevo coronavirus en la primera quincena de mayo, el caso particular en Brasil es altamente preocupante y sumamente explosivo. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, recurre a maniobras para colocar en puestos clave a “amigos” en ciertos niveles de su administración; así, ocultar los efectos devastadores de la pandemia y tapar la corrupción que apunta al corazón de la familia presidencial.

El viernes pasado renunció al Ministerio de Justicia, el ex fiscal Sergio Moro, que comandó la operación Lava Jato y se convirtió en una de las figuras clave para la elección de Jair Bolsonaro a la presidencia del país.

El motivo de la renuncia de Moro ha sido el intempestivo cambio del director general de la Policía Federal, organismo considerado clave en la investigación del Lava Jato, el más grande caso de corrupción en Brasil con conexiones en otros países. La operación llevó a la cárcel a expresidentes, diputados, gobernadores, alcaldes y una gama privilegiada de empresarios corruptos en Brasil con ramificaciones en Latinoamérica.

En la conferencia de prensa para anunciar su renuncia, Moro reveló que el problema no es el nombre sino el cambio. Ha trascendido que el motivo sería “interferir” la investigación en la cual estarían involucrados los dos hijos del presidente. El delegado Alexander Ramagem -al que Bolsonaro quiere al frente de la PF- es apuntado por los procuradores de la operación Lava Jato en casos de corrupción.

De acuerdo a versiones periodísticas que circulan en Brasil, el presidente apura el nombramiento de un “amigo” para el cargo de ministro de Justicia. En el caso de Ramagem, “allegado” a la familia del mandatario.

Así, el coronavirus pasa a un segundo plano. Los tiempos del nuevo coronavirus son apropiados para mover sus equipos. En Brasil, hasta ayer -de acuerdo a datos oficiales- el Covid 19 había contaminado 66.501 personas y matado a 4.543.

El presidente Bolsonaro también destituyó hace un par de semanas al ministro de Salud Luiz Henrique Mandetta que defendía el aislamiento horizontal y se inclinaba por una cuarentena más prolongada. Bolsonaro en cambio quiere el retorno a la normalidad lo antes posible; defiende la tesis de que la paralización de la economía es peor que el virus.