Los ODM van a examen

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Los líderes políticos mundiales participaron el 25 de setiembre en Nueva York en un evento especial de las Naciones Unidas para examinar los progresos realizados en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), un proyecto de referencia para impulsar el desarrollo social en el mundo. Y llegaron a la conclusión de que ha habido algunos avances en los ocho ODM, aunque aún queda mucho por hacer antes de 2015, fecha establecida para que se alcancen.

Por ejemplo, aunque se ha logrado la meta de reducir a la mitad el número de personas en condiciones de extrema pobreza, la meta de reducir el hambre sigue siendo difícil de alcanzar: todavía hay en el mundo mil millones de personas desnutridas. Y muchos reclaman erradicar la pobreza y el hambre, no solo reducirlas.

Está claro que los esfuerzos deben intensificarse antes de 2015 y, por otra parte, tiene que hacerse un seguimiento del proyecto Objetivos del Milenio. Por eso, la decisión más importante del evento especial del 25 de setiembre, convocado por el presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el embajador de Antigua y Barbuda John W. Ashe, fue pedir que ese año se realice una cumbre de jefes de Estado y de gobierno para adoptar una Agenda de Desarrollo post 2015 de las Naciones Unidas. A partir de setiembre de 2014 se llevará a cabo durante un año una negociación sobre el contenido específico que tendría la mencionada Agenda de Desarrollo.

Los ODM y la Agenda de Desarrollo que les seguirá son importantes porque lo que decide las Naciones Unidas después de haber logrado un consenso entre los gobiernos, puede tener impacto en las prioridades y las políticas nacionales de los países miembros. Por supuesto, los países en desarrollo son los que influyeron en mayor medida, ya que los países desarrollados, en especial los más grandes, como Estados Unidos, formulan sus políticas nacionales sin tener muy en cuenta a las Naciones Unidas y otros organismos internacionales.

En la reunión del 25 de setiembre, que constó de una sesión de apertura con discursos de los líderes políticos y cuatro mesas redondas posteriores, también participaron dirigentes empresariales y representantes de la sociedad civil.

En forma paralela, las Naciones Unidas están organizando un seguimiento de la Cumbre de Río+20 de junio de 2012, que reunió a los gobernantes para discutir la relación entre los denominados tres pilares del “desarrollo sostenible”: los aspectos ambientales, sociales y económicos de las actividades humanas.

Un grupo de trabajo de las Naciones Unidas está elaborando un conjunto de “objetivos de desarrollo sostenible”, que cada país se esforzará por alcanzar. Ya se han celebrado sesiones sobre la pobreza, la nutrición, la seguridad alimentaria y la agricultura, la degradación de la tierra y el empleo. Y en noviembre y diciembre próximos habrá sesiones sobre las políticas macroeconómicas, el crecimiento económico, el comercio, las finanzas y la “asociación mundial para el desarrollo”, una normativa sobre la cooperación Norte-Sur en beneficio de los países en desarrollo.

Otro proceso resultante del seguimiento de Rio+20 es un comité de expertos sobre la manera de ayudar a los países del Sur a financiar sus programas de desarrollo sostenible, que está discutiendo cuánto dinero necesitan estos países, de dónde vendrán los fondos y para qué se van a utilizar.

Habrá momentos difíciles. La ayuda ya está disminuyendo, debido principalmente a la crisis económica en los mayores países desarrollados. Estos países tienen escaso interés en aumentar o mantener los niveles actuales de ayuda.

Pero la construcción de cada uno de los tres pilares (ambiental, social y económico) es costosa y los países en desarrollo están reclamando una “financiación nueva y adicional”. Para hacer frente a las crisis ambientales, como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, no quieren desviar los escasos fondos presupuestarios destinados a la salud o la educación. Por otro lado, también quieren impulsar el crecimiento económico a través de proyectos de infraestructura, por ejemplo.

La Agenda de Desarrollo post 2015 es una oportunidad para revisar el estado de la economía mundial, actualizar los compromisos con el desarrollo social, abordar las crecientes desigualdades sociales dentro y entre los países, y las crisis ambientales. Todo esto requerirá más que la formulación de nuevos objetivos para reemplazar los ODM.

Problemas sistémicos como los factores causantes de la crisis económica mundial y los que conducen a las crisis ambientales requieren un análisis en profundidad. Y la búsqueda de soluciones es aún más difícil, como revela el punto muerto en que se encuentran las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio y las dificultades para encontrar una solución global a la crisis climática, o incluso aprobar regulaciones adecuadas para prevenir nuevas crisis financieras.

Sin embargo, es una muy buena noticia que los gobiernos y la sociedad civil se apresten a discutir estos grandes temas en las Naciones Unidas, un foro al que la opinión pública mundial tiene en alta estima, cuando se acerca la Cumbre de Desarrollo en 2015.

Martin Khor, fundador de TWN y director ejecutivo de South Centre.

Publicado: 11 de octubre de 2013 – No. 135 – Año 2013