Duros golpes

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La detención de Gabriela Zapata profundizó la crisis que el Gobierno comenzó a sentir tras la revelación de que el presidente Morales habría mantenido una relación sentimental que derivó en 2007 con el nacimiento de un niño  que hoy debería estar con 8 a 9 años de edad al que Morales declaró como muerto”. Pero el foco de atención de la denuncia era otro; Zapata, gerentó una compañía china con millonarios contratos para el Estado Plurinacional. Las explicaciones del oficialismo terminaron comprometiendo más al presidente y sus voceros que un día decían una cosa y al día siguiente eran desmentidos por nueva información que circula del caso.

La historia que destiñó la imagen del jefe de Estado en la recta final del Referéndum volvió a descargar con fuerza pero esta vez contra la integridad de Zapata. Un día después de su arresto, en el centro de la zona Sur de La Paz, una supuesta tía de Zapata reveló que el niño vive. Nuevamente las aclaraciones y desmentidos. Hasta que el presidente convocó a una rueda de prensa para pedir la devolución del menor porque le mintieron; no sabía que estaba vivo. El presidente vuelve al ruedo en un caso devastador del que al parecer no terminará de reponerse.