Más bolivianos en la frontera, decididos a ser escuchados hostigan a militares

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Foto: Sol de Iquique

Un fusil decomisado y un oficial del Ejército desprevenido son el resultado de un nuevo movimiento de bolivianos, alrededor de 300 personas, dispuestas a ingresar al país por la frontera con Chile, desde Pisiga. Desesperados, así los describe la prensa, se trata de ciudadanos de todas las edades que llegaron a la frontera dispuestos a ingresar al país a pesar de las restricciones y el aislamiento al que deben ser sometidos por el lastre de la pandemia. En este caso se trata del un segundo grupo que exige atención de las autoridades del Gobierno para ingresar al país.

La emergencia sanitaria se ha convertido en las últimas semanas en una ola migratoria sin precedentes; ciudadanos de todas las nacionalidades pidiendo auxilio para volver a casa desde distintos lugares del mundo, se ha convertido una imagen común.

Una vez más Oruro ha dado el ejemplo

Oruro uno de los departamentos modelo por la disciplina que ha demostrado para enfrentar la pandemia ha anunciado que está en condiciones de flexibilizar la cuarentena debido a la baja incidencia de casos reportados del nuevo coronavirus en la región. Es por eso que inmediatamente se supo de la movilización de bolivianos en Pisiga, el gobernador de ese departamento se trasladó al lugar y consiguió apaciguar los ánimos caldeados de los bolivianos.

Lo último que se sabe es que los manifestantes han retrocedido y se encuentran menos agresivos luego de momentos difíciles que se vivieron con policías arrojando agentes químicos para dispersar la movilización.  “Son personas que necesitan atención, tienen hambre, sed y están cansados”, ha señalado la autoridad política del departamento de Oruro

En contrapunto con esa declaración, el director general de Migración, Marcel Rivas ha politizado la emergencia en Pisiga reportando en un tuit que los manifestantes son simpatizantes del MAS, con residencia en Chile dónde se encuentra su familia”.

 

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