20 de octubre de 2019 | Capítulo V. Culmina la movilización

A dos años de la movilización poselectoral en Bolivia
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Foto: Revista Dat0s. Edición 227

El 20 de octubre de 2019, hace exactamente dos años, Bolivia vivió uno de los periodos más descarnados de su historia política contemporánea. Dos semanas después de las elecciones generales convocadas para esa fecha, el presidente Evo Morales que había gobernado 14 años consecutivos -el mandato más largo de cualquier otro periodo presidencial- abandonó Bolivia acorralado por un movimiento cívico que se manifestó en los diferentes departamentos del país. En la edición de noviembre de ese mismo año, dat0s relató en siete capítulos el particular momento que se vivía en Bolivia a punto de estallar en una guerra civil.

En el quinto capítulo, se presentan las horas más dramáticas que se vivieron en Bolivia tras 14 años del Gobierno del MAS. Evo renuncia a la presidencia. México le concede asilo político. La figura del golpe de Estado discutida por institucionalistas de la región. El caso boliviano como antecedente para las frágiles democracias latinoamericanas.

Revista Dat0s. Edición 227

Revista Dat0s. Edición 227

El domingo 10 de noviembre de 2019 amaneció con un clima enrarecido. A primeras horas de la mañana la delegación de representantes de la OEA y otros países que se encontraban en Bolivia cumpliendo una auditoría integral al resultado electoral por las denuncias crecientes de fraude apuraron un informe preliminar que sugería irregularidades en el proceso y recomendaba nuevas elecciones. Pero ya el sábado 9, para poner más suspenso a la movilización nacional de características dramáticas, sucedieron dos hechos determinantes en el desenlace fatal de la crisis poselectoral. Al promediar las 11:00 hrs el presidente Morales Ayma flaqueado por el vicepresidente Garcia Linera convocó a un “diálogo nacional para pacificar el país”. El pedido fue rechazado casi de manera inmediata y categórica por la oposición. “No sé dialoga con el dictador” fue la reacción de líderes cívicos y políticos.

Al finalizar ese mismo día unidades de la policía en Cochabamba iniciaron un amotinamiento táctico desconociendo a Evo y fijando públicamente su posición contra el Gobierno y el fraude electoral. Decisión que fue celebrada con euforia por los manifestantes. A medida que pasaban las horas los policías que exigían la renuncia del primer mandatario sumaron adhesiones de otras unidades en todo el país. La rebelión policial se volvió imparable; vitoreados los uniformados en las calles mientras se replegaban en La Paz a la Unidad de Tácticas Operativas Espaciales (UTOP) de la plaza Murillo.

La noche del sábado caía oscura sobre el Gobierno que perdía su primer cinturón de protección ante la arremetida de los grupos movilizados que exigían la renuncia del presidente. Ese giro determinó un cambio de estrategias de todos los actores involucrados en la movilización. Un golpe muy duro para el Gobierno para proponer salidas a la crisis institucional que sumaba 18 días de paro.

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