Las elecciones en Rusia, ante al agotamiento por la guerra y las acusaciones de fraude

- A pesar de no haber cumplido sus metas iniciales al estallar la guerra, el Gobierno ruso aseguró y reforzó el contrato social tratando de evitar que las consecuencias del conflicto se trasladaran directamente a la ciudadanía.
- Toda una serie de medidas de enorme ingenio consiguió transmitir la idea de que la guerra, al principio, era una cosa necesaria pero lejana. No obstante, la situación cambió con el paso del tiempo.
- El contrato social ruso parece mostrar signos de fragmentación. La ciudadanía, a la que se prometió hace veinte años una vida de “primer mundo”, muestra ya señales de agotamiento.
La situación de Rusia ante las elecciones de 2026 es diferente a la que vivió el país tras el estallido de la guerra. Moscú inició el conflicto con unos objetivos que no pudo cumplir: destituir al Gobierno ucraniano y hacerse con el Dombás en cuestión de horas. La no consecución de estos objetivos inmediatos derivó en una contienda de larga duración que se encuentra actualmente en una situación de estancamiento.
A pesar de no haber cumplido sus metas iniciales, el Gobierno ruso aseguró y reforzó el contrato social tratando de evitar que las consecuencias del conflicto se trasladaran directamente a la ciudadanía.
Los combates se desarrollaron lejos de los principales núcleos de población, se consiguió sortear parte de las sanciones a través de terceros países y de mecanismos de ingeniería fiscal y se trató de romper el aislamiento recurriendo a instituciones internacionales alternativas como los BRICS.
Toda una serie de medidas de enorme ingenio consiguió transmitir la idea de que la guerra, al principio, era una cosa necesaria pero lejana. No obstante, la situación cambió con el paso del tiempo. Ucrania se adentró militarmente en territorio ruso y la región de Kursk fue ocupada.
Varios ataques de Kiev alcanzaron Irkutsk, a 2.000 kilómetros de la frontera. Más tarde, los drones ucranianos comenzaron a golpear las dos mayores ciudades de Rusia y las consecuencias ya se dejan sentir en algunos de los mayores negocios en línea del país, que se han convertido en un blanco ucraniano.
Como medida defensiva, ya que los drones ucranianos funcionan utilizando internet y la red GPS, este año el Gobierno ha llevado a cabo varios cortes de la red de internet móvil en San Petersburgo. En Moscú, la señal GPS de los teléfonos móviles no funciona desde que comenzó la guerra, una dinámica que se mantiene durante las elecciones.
Además, tras la censura de algunas tecnológicas occidentales a medios de comunicación rusos, el Gobierno ha declarado organización extremista a Meta, X y otras muchas redes sociales. Esta consideración se extendió también a Telegram, la red social más popular en Rusia. El resultado es que, a principios de este verano, ninguna red social o aplicación de mensajería occidental era accesible en el país sin una VPN.
En el mejor de los casos, el de aquellos que no están expuestos a los drones ucranianos, los rusos tienen ahora que enfrentarse a cortes de internet y a una creciente censura digital. Todo ello en el contexto de una guerra que no avanza y que no ofrece ninguno de los resultados prometidos.
En esta “nueva normalidad” rusa, cada vez cobra más fuerza la posibilidad de una movilización masiva, aunque el Kremlin la niega “a día de hoy”. Georgia está informando de cifras récord de cruces en su frontera terrestre con Rusia, lo que apunta a un pequeño éxodo de ciudadanos ante una posible escalada.
El contrato social ruso parece mostrar signos de fragmentación. La ciudadanía, a la que se prometió hace veinte años una vida de “primer mundo”, muestra ya señales de agotamiento. Queda por ver si esta fatiga social se manifiesta en las elecciones en forma de abstención o mediante el voto a partidos más beligerantes.
*Al respecto se tiene los siguientes resultados:
- Los comicios, que tuvieron como objetivo asignar los 450 escaños de la Duma Estatal, se celebraron del 18 al 20 de septiembre.
- La participación electoral alcanzó más del 59 %, superando la de las elecciones de 2021
- El partido oficialista Rusia Unida ha ganado los comicios legislativos celebrados este fin de semana, según los resultados preliminares dados a conocer este lunes por la Comisión Electoral Central.
- Con más del 96 % de los votos escrutados, la formación obtuvo el 57,80 % de los votos en las elecciones para renovar 450 escaños de la Duma Estatal, la Cámara Baja del Parlamento, mientras el Partido Comunista de la Federación Rusa (KPRF) consiguió el 13,79 %; el Partido Liberal-Demócrata (LDPR), el 9,01 %; y Nueva Gente, el 7,97 %.
Las acusaciones de fraude
Son varios los actores que llevan años denunciando irregularidades en los procesos de votación: desde la oposición extraparlamentaria a la diáspora rusa en el extranjero, pasando por numerosas organizaciones internacionales como la OSCE –que no ha sido invitada a participar como observador internacional, como sí había hecho en procesos anteriores–.
Amén de miles de casos particulares de irregularidades denunciados por diversas asociaciones, el hilo argumental de fraude sistémico en el esquema electoral de todas estas agrupaciones se sintetiza en dos puntos.
El primero se encuentra en un foco de denuncias con relación al sistema electrónico de votación remota (DEG). El DEG es el sistema de votación por defecto en el óblast de Moscú. Los ciudadanos que acuden a sus colegios electorales, a no ser que soliciten con antelación la papeleta física, emiten su voto directamente a través de un terminal electrónico.
En el resto de la Federación el proceso es el inverso: los ciudadanos votan a través del “método analógico”, a no ser que se escoja la opción de votar electrónicamente. Mientras en Moscú se emiten en torno a un 95% de votos electrónicos, en el resto del país la votación digital apenas llega al 30%.
Un estudio del medio opositor Novaya Gazeta reveló varias anomalías en el sistema DEG, como que los electores podían cambiar su voto cada tres horas, que había picos de votos a determinadas horas o que algunos de los sufragios quedaban en una especie de limbo digital.
El informe no aporta ninguna prueba directa de manipulación de los resultados, pero sí evidencia que el DEG y los datos aportados por las autoridades no permiten auditar de forma transparente el sistema.
El segundo se encuentra en el hecho de que la votación se extienda a lo largo de tres días. La organización rusa de monitorización Golos ya denunció en las elecciones presidenciales de 2024 que la prolongación de la jornada electoral de uno a tres días podía suponer un riesgo, ya que las urnas podían ser manipuladas durante la noche. La entidad también añadió en una nota de prensa que la supervisión durante tantos días podía provocar “fatiga” entre los observadores.
El Partido Comunista de la Federación Rusa, una de las principales fuerzas de la oposición, también ha solicitado regresar al método previo de votación en un único día, ya que “la votación a lo largo de varios días no permite una supervisión completa de la integridad electoral, por cuanto ni los miembros de la comisión electoral ni los observadores pueden pasar la noche en los colegios electorales”.
El sistema de votación en tres días se remonta a la pandemia. Por ese entonces, en las elecciones legislativas de 2021, la Comisión Electoral Central justificó esta decisión como una medida para evitar aglomeraciones y facilitar la participación a personas que se encuentran a cientos de kilómetros de su centro de votación.
En ese sentido, recuérdese que Siberia es una de las regiones menos habitadas del planeta, donde algunos asentamientos se encuentran a enormes distancias de las ciudades más cercanas. En la actualidad, este sistema se mantiene, según las autoridades, para facilitar la participación de los votantes en las elecciones rusas.












