Nativos digitales en Etiopía

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La increíble experiencia de una organización que repartió computadoras a niños de 4 a 11 años en dos aldeas pobres de Etiopía.

Para los que viven en las grandes ciudades, la impresión es que los niños nacen sabiendo cómo trabajar en las computadoras y los teléfonos celulares. ¿Pero será lo mismo en lugares pobres y aislados? El científico Nicholas Negroponte, cofundador y profesor del Laboratorio de Medios del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), ha creado un proyecto para distribuir tabletas a los niños en las comunidades remotas de Etiopía. Los dispositivos se suministran con aplicaciones que enseñan a los niños a leer y escribir. El científico supone que se puede aprender de manera autodidacta.

Negroponte se basó en la experiencia adquirida en el proyecto que lo hizo famoso. A mediados de la década del 2000, Negroponte creó la organización sin fines de lucro One Laptop per Child (OLPC en sus siglas en inglés), que vende computadoras de bajo costo (hasta de 200 dólares) a los gobiernos de varios países. El buen comportamiento de los niños alentó al científico para desarrollar el proyecto en Etiopía. Desde febrero repartió 40 tabletas en dos aldeas del país, situadas a unos 100 kilómetros de la capital, Addis Abeba. Un aparato para cada niño. Se trata de niños y niñas analfabetos, entre 4 y 11 años que nunca han ido a la escuela o tuvieron contacto con equipos electrónicos. La única instrucción que se les proporciona es recargar los dispositivos. Un adulto por comunidad aprendió a cargar las tabletas en una estación de energía solar.

Cómo está equipada cada unidad

Cada unidad está equipada con unas 300 aplicaciones de juegos, películas, dibujos y actividades de alfabetización básica. En pocas semanas, los niños sorteaban los aparatos con ingenio en casi todas las aplicaciones. Después de siete meses de experimento, algunos ya podían esbozar sus primeras letras y palabras.

El caso más sorprendente

Para Matt Keller, vicepresidente de soporte global de OLPC, el caso que más le impresionó fue el de un niño de 4 años. “Al principio pensé que tenía algún problema de desarrollo. No miraba a los ojos y se escondía detrás de su madre. Pero él fue uno de los primeros en descubrir cómo conectar la tableta, en tan sólo cuatro minutos de intentarlo, y luego se dedicó a enseñar a los demás niños”, dice.

“Soy un león”

Cuando el niño consiguió conectar el dispositivo por primera vez, exclamó: “¡Yo soy un león!” “Cada vez que visitaba la aldea lo llamaba de león. Un día llegué allí, me tomó del brazo y me mostró que había escrito la palabra “león” en la tableta. El aprendió eso con los programas “, dice.

Otro ejemplo de los resultados

Los científicos de la OLPC desactivaron las cámaras de las tabletas para ahorrar batería. Pero los niños lograron desbloquear el dispositivo y salieron de la aldea tomando fotografías. Desde el momento en que la OLPC fue creada en 2005, hay quienes critican la distribución de equipos tecnológicos sin acompañar un programa de entrenamiento que enseñe cómo usarlos.

Opina un ingeniero

“Creo que proyectos como éste deben alcanzar resultados limitados”, dice el ingeniero eléctrico Lee Felsenstein, un pionero en el desarrollo de las primeras computadoras personales y fundador de Fonly, consultoría de proyectos de tecnología. “Incluso si los niños aprenden a leer, la pregunta es lo que están leyendo, los motivos y el significado de la lectura. Las tabletas pueden enseñar palabras, pero sin orientación; este es un tipo de aprendizaje pobre”, dice Felsenstein.

Otra opinión

Sin embargo, Matt Keller desaprueba esa versión: “creo que esta es una visión que no entiende la naturaleza intrínseca de los niños”. Independientemente de quien este en lo correcto no se puede negar que estimular la curiosidad y el amor por la lectura y la escritura es siempre positiva, en la selva o en la ciudad.

100 dólares

El costo de las computadoras del proyecto One Lap Top Per Child no debía costar más de esa suma.

One Lap Top por Child

Las computadoras están equipadas con chips educativos, debían ser portátiles, intuitivos, resistentes, movidos a electricidad, batería o manivela con el sistema de código abierto Linux. El proyecto comenzó a generar celos ya que se dijo que estaba desarrollado de arriba para abajo es decir impuesto para países subdesarrollados. Entonces se subió el precio de las Lap Top de 100 a 200 dólares por considerar que era un precio irreal  para el mercado.

Hasta el 2011 cerca de 2.4 millones de computadoras fueron comprados y distribuidos por diferentes gobiernos  alrededor del planeta.